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Publicado en octubre 10th, 2021 | Escrito por FM Radio City

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Alerta en Granadero Baigorria por la Isla de los Mástiles

El negocio está en la reserva

*Luis Bastús para ROSARIO/12

Ambientalistas cuestionan que el intendente Maglia licite la concesión de una zona que fue cedida para uso comunitario.

Una licitación pública de la Municipalidad de Granadero Baigorria levantó el alerta de ambientalistas y amigos del humedal porque incumple el uso para el cual el Estado provincial le cedió en comodato la Isla de los Mástiles en 1997. El intendente Adrián Maglia lanzó esta compulsa con el objeto de «Concesión de uso y explotación de zona de isla municipal y transporte naútico». Pero ni la isla es municipal, ni la cesión provincial admite ninguna explotación o algún otro uso que no sea «aprovechamiento comunitario y expansión forestal». Y sin embargo, el negocio va en camino. En Baigorria se comenta que el trámite está destinado a un comerciante de esa ciudad que incluso construyó una vivienda en ese islote comprendido entre el puente a Victoria y Capitán Bermúdez. La Multisectorial de Humedales prepara para esta semana una presentación judicial para evitar que prospere esa iniciativa privada que la licitación municipal propicia.

Los aficionados de la náutica y la pesca casi que naturalizaron la presencia de Puerto Pirata y de una bien plantada vivienda lindera en la isla frente a Baigorria. Pero la licitación N° 01/2021, publicada el mes pasado en el Boletín Oficial de Santa Fe, ya fue demasiado. Varias agrupaciones civiles integradas en la Comisión Intersectorial “Reserva Isla de los Mástiles” denuncian esta avanzada sobre el humedal. Remarcan que la licitación baigorrense, además de infringir el destino comunitario del comodato provincial, arrasa con la ordenanza municipal N° 5621 del año pasado, por la que el propio municipio declara a la misma isla como «Área Natural Protegida Los Mástiles», y la considera como «un ambiente que debe estar sujeto a un manejo especial legalmente establecido y destinado a cumplir objetivos de conservación, protección y/o conservación, protección y/o preservación de su flora, fauna, paisaje y demás componentes bióticos y abióticos de sus ecosistemas». «Es por demás claro que una explotación comercial de la zona de isla como se indica en el llamado a licitación, de ninguna manera es acorde a lo establecido en la ordenanza», cotejaron los ambientalistas.

Encima, la concesión a licitarse promete una exclusividad de 30 años. 

Los denunciantes apelan a la ministra de Ambiente y Cambio Climático, Erika Gonnet –que, además, es baigorrense– porque más de una vez dijo que la Isla de los Mástiles formará parte del programa Regenera Santa Fe, para ampliar la protección de áreas naturales protegidas. Al cierre de esta nota, Rosario/12 no obtuvo respuesta de la ministra. Tampoco del Ejecutivo municipal de Granadero Baigorria. 

La única santafesina 

La Isla de los Mástiles es la única en territorio santafesino. Y no estuvo siempre, sino desde el encallamiento de una barcaza cerealera sobre un banco de arena en 1943, frente a Estación Juan Ortiz, como antes de 1950 se denominaba la ciudad de Capitán Bermúdez. Un buque petrolero de YPF colisionó con la barcaza y la sepultó ahí para siempre. Los mástiles que emergían en las bajantes le dieron nombre a la formación sedimentaria que creció hasta formar una isla firme y prolongada hasta el extremo sur de Baigorria, que en aquel entonces se llamaba Pueblo Paganini.

La Provincia, en 1997, cedió en comodato esa isla a la Municipalidad de Baigorria. El contrato lo firmó Omar Perotti como ministro de Producción, y el intendente de entonces, Dante Secondo. El plazo de la cesión va «hasta que la comodante solicite su restitución». Y el municipio se comprometió a «darle a los inmuebles destino exclusivo de aprovechamiento comunitario y de expansión forestal, y no podrá afectarlos a otro fin». Sí quedó autorizado a «introducir mejoras». 

Es por la letra de ese contrato que las organizaciones ecologistas denuncian la licitación que impulsa la gestión de Maglia.

Seis años después, la Provincia celebró otro comodato para prestar derechos sobre la Isla de los Mástiles, pero ya con términos menos determinantes y que abren una rendija a la autorización de actividades comerciales. El comodato se hizo en 2003 con la Municipalidad de Capitán Bermúdez. Allí este municipio «se compromete a darle destino exclusivo a emprendimientos de recreación y turismo (…) y no podrá afectarlos a otro fin». Bermúdez tendría que devolver su porción de isla si Provincia decidiera vender la tierra o «restituirla a comunidades aborígenes». Literal. 

Los firmantes fueron el ex ministro de Agricultura Ricardo Fragueyro y el ex intendente Fabián Varela. 

Apropiarse con disimulo

Pero el alerta hoy prendió por el lado de Baigorria. Los vecinos que conocen del asunto suponen que la ofensiva privada podría prosperar en el municipio lindero, porque allí no existe una ordenanza –como sí existe en Baigorria– que protege ese cayo del río.

Desde la Multisectorial Humedales repararon en que la licitación no tuvo ni consulta previa en el Concejo, y que junto al parador Puerto Pirata hay «una construcción que ni siquiera está aprobada y nadie se hace cargo de ella. Ahí estaría el emplazamiento de quien será el ganador de la licitación, que ya está puesto», indicaron sin sorpresa. También aseveraron que se enviaron cartas documentos al Ejecutivo y no hubo respuesta. De nada sirvió que invocaran el derecho vigente a la información, que obliga al Estado a revelar en detalle sus actos de gobierno.

«La gente de Baigorria no quiere intimar al intendente porque atrás vendrá la represalia de diversas maneras, como inspecciones a comercios, multas, cosas por el estilo», comentaron las fuentes consultadas a este diario.

La comisión Reserva Isla de los Mástiles (integrada por Taller Ecologista, El Paraná No Se Toca, Multisectorial Humedales y ambientalistas de Baigorria, entre otras firmas) realizará esta semana una presentación judicial para frenar la licitación, según adelantaron. Pero el proceso de apropiación ilegal de la isla continúa, paulatino y con mayor o menor disimulo. 

«Ponen un cartel de que es propiedad privada, luego ponen boyas, y la gente no quiere lío y lo acepta y así se van instalando como si fueran dueños», sintetizaron. 

«Hace dos años que le venimos avisando a la Municipalidad sobre una construcción en la isla y nunca respondieron. La única vez que el Ejecutivo contestó un pedido de informes del Concejo dijo que la casa de al lado era para el sereno de Puerto Pirata. Pero es una casa que vale más que todo Puerto Pirata, que además tiene una concesión… Y ahora todo pasaría a manos de este hombre», relataron conocedores del asunto que pidieron reserva de identidad.

Uno de los negocios en ciernes es el de implementar un servicio de taxi náutico, para lo cual –suponen los observadores– ya montaron un pontón en la bajada Formosa para funcionar como embarcadero.


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