Rodolfo “Cholo” Montironi… de Granadero Baigorria al Mundo

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Montironi lleva en sus dedos, la magia de hacer sonar el bandoneón “como los dioses”, y se ha constituido en una de las figuras mas relevantes del tango de nuestros días, no solo en la ejecución del bandoneón, sino en la creación de temas y de sus propios arreglos.

Nació en el Hospital Centenario de Rosario el 4 de diciembre de 1930. A los 5 años comenzó a tocar el fuelle y a los 8 debutó en LT3 Radio Cerealista.

Según sus propias palabras, arrancó con Vicente Viviano y su orquesta en los carnavales de 1941 en el Club Echesortu, actuando con libreta de menor y luego siguió una importante carrera artística que lo llevó a tocar con grandes músicos y orquestas.

Realizó nueve viajes a EEUU, para actuar en el Madison Square Graden, Disneylandia, Hollywood, la cadena de hoteles Holiday Inn y el Club de Las Américas de Miami. Recorrió casi toda América. Viajo a China y a Japón, y lleva casi 70 viajes a Europa.

Grabó tangos instrumentales como bandoneón solista, con la Royal Filarmónica de Londres. Ganó un concurso para acompañar a Paloma San Basilio en la Opera Rock “Evita” con texto original de Tim Rice y música de Andrew Lloyd Webber. También graba con la Sinfónica de Francia cuyo Director es el afamado Michel Plasson.

Se desempeño durante muchos años como bandoneonísta y Director del Conjunto Estable de Trottoirs de Buenos Aires en París (el ya desaparecido Café parisino consagrado como la Catedral del Tango en Europa), donde compartió con Julio Cortázar, Edgardo Cantón, Susana Rinaldi, más un grupo de destacados intelectuales de esa época.

Compositor de fuste, creó muchos temas de los cuales tuvieron gran suceso “Sublime Fantasía”, “Petichango”, “Cordialmente”, “Fantasía Ibérica” entre otros.

En las manos prodigiosas de CHOLO MONTIRONI se resumen 100 años del instrumento que vino de allende los mares, para transformarse en una especie de duende misterioso, símbolo casi mágico del tango. Su gran técnica, su sensibilidad y su temperamento, unen la Escuela Rosarina del Bandoneón legada por Antonio Ríos, Julio Ahumada y Fernando Tell, con el fraseo de Pichuco Troilo y la fuerza, la musicalidad y creatividad de Astor Piazzolla.