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Publicado en febrero 9th, 2020 | Escrito por FM Radio City

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Esta semana, más acreedores de Vicentin judicializarán su reclamo

Se jugó por el cambio y preparó la caída

En los pasillos de la Bolsa de Comercio de Rosario recuerdan las bravatas macristas de Alberto Padoan, y esperan definiciones sobre la situación del gigante

La escena se vio en el norte provincial hace un par de semanas, cuando un productor le revoleó un sillazo al ejecutivo de la empresa que le adeuda por sus granos después de un cruce palabras. Algo más tangible que el «stress financiero» autodiagnosticado por Vicentin hace ya dos meses cuando anunció que no cumpliría con sus compromisos comerciales, replicando la conducta que había adoptado con los bancos, especialmente el Nación, desde las primarias que arrasaron a los candidatos de «Juntos por el Cambio» a nivel nacional, como había ocurrido meses antes en las elecciones de Santa Fe. Hasta entonces, Alberto Padoan vociferaba «ganamos en primera vuelta» cual dirigente del PRO, en donde se lo quisiera escuchar y donde no también. La Bolsa de Comercio de Rosario era uno de esos ámbitos en los que las bravatas de «Beto» causaban escozor, pero no tanto, a tenor del silencio que siguen guardando sus antiguos camaradas de comisión directiva y la corporación en general. Recién antes de ayer se produjo un hecho institucional con la presentación de la renuncia como vocal titular del Consejo Directivo de Angel Torti, que será tratada pasado mañana. Eso debió hacer Padoan en su momento, pero mientras sus amigos seguían en el gobierno, tanto él como otros integrantes de la firma se aferraban al «sí se puede» y recurrían bancos a los que les debían fortunas, maltratando funcionarios del Banco Nación especialmente, con el aval del mayordomo de la entidad, Javier González Fraga, que «limpiaba» la línea gerencial con retiros carísimos para la banca pública siguiendo órdenes de la Casa Rosada. Allí se cruzaba Sergio Nardelli — quien en algún momento se imaginó gobernador rodeado de globos amarillos– a quejársele al entonces presidente Mauricio Macri porque no se hacía lo que ellos necesitaban. Varias decenas de funcionarios de la «línea», gerentes y subgerentes del Nación, fueron corridos para llevar adelante maniobras que eran inviables por el estatuto y financieramente, como lo fue el crédito a Vicentín «otorgado con la firma de un gerente y un subgerente, violando todas la normas internas y del banco Central», tal como lo denunció Claudio Lozano, uno de los nuevos directores de la entidad, que ahora está trabajando con gerentes de sucursales hasta recomponer la línea que desguazó el macrismo. Hay verificados «acuerdos» de varios millones «cash» y el 80% del sueldo hasta la jubilación a gerentes que tienen 57 o 58 años, con los cual percibirán un centenar de jugoso «salarios» además de las que se llevaron en el momento. Alguno de ellos ha mostrado sus cruces de whatsapp con González Fraga en los que le advertía sobre la tropelía del crédito a Vicentin. La respuesta del presidente del Banco está a la vista.

En el Banco Nación

El informe que dio a conocer Lozano no solo expone las irregularidades del otorgamiento del crédito, sino la situación de debilidad a la que llevaron al Banco Nación, que le prestó más del 60% de su capacidad y que ante la imposibilidad de alcanzar ni remotamente el monto con la ejecución de las garantías elevó a 4 el riesgo, y no a 5 (máxima categoría de incobrabilidad) porque debería previsionar en ese caso una cifra cercana a los 280 millones de dólares, inalcanzable para el Banco.

Si bien se han precipitado los acontecimientos, después del pedido de quiebra de Gagliardo Agrícola Ganadera (grupo Obring), una decena de empresas, mayormente correacopios, presentaron cautelares, y antes de ayer cortó la cadena de pago GyT (Guardatti y Torti), que con eso «se llevó puesto» al tesorero de la Bolsa.

«Vamos a solicitar que el Banco tenga un veedor, y avanzar sobre los bienes de los integrantes de las empresas». Claudio Lozano

«La respuesta al pedido de quiebra debe ser el concurso» dijo a Rosario/12 Lozano, que «no descarta ninguna alternativa para salir adelante en esta situación, ya que las empresas del grupo son viables, se han expandido en los últimos años, y no habría razones, salvo manejos turbios que deben ser investigados, para que las cosas hayan llegado a este punto», remató.

Para el histórico economista de la CTA, «una actitud irresponsable e irregular llevo a este estado de cosas». No desmiente al cronista cuando sugiere que hubo una maniobra de venta a bajo precio de los activos de Vicentin «en blanco» y un monto muy superior que fue rumbo a paraísos fiscales, donde fugaron además las divisas de los bancos.

«Si durante esta semana no hay novedades desde algún juzgado a partir de las presentaciones que se hicieron, nosotros vamos a solicitar que el Banco tenga un veedor, y avanzar sobre los bienes de los integrantes de las empresas, que son 16 y a las que hay que investigar porque presumimos que por ahí puede haber habido triangulaciones, compra-venta- remesas al exterior y otro tipo de maniobras», describe Lozano, quien agrega que «Vicentin tiene empresas inscriptas en Paraguay, Uruguay, Brasil, España, y habría que ver qué pasa con eso también». Si bien el embargo a los bienes de los ejecutivos no se acerca ni remotamente a la plata que debe la empresa, hacer visible las propiedades, yates, autos de alta gama y demás «atributos» de los deudores es una manera de exponer públicamente una situación que contrasta con la preocupación y la angustia de más de un millar de trabajadores que no saben cual será el futuro del conglomerado.

Una posibilidad creciente es que el grupo Glencore tome el 50% que tiene Vicentin de Renova y continúe operando. Eso estará atado a las decisiones de los acreedores bancarios extranjeros que superan el 35% del pasivo de la empresa, aún cuando el Banco Nación individualmente es el principal acreedor. Casi otro tercio de la deuda de Vicentin es con la banca nacional, –además del Nación, el Bapro, el Ciudad y Bice–, cuyos representantes se reunirán el martes para adoptar una postura común, ahora que reapareció la empresa, con una propuesta tan inaceptable como la formulada a los acreedores comerciales, que fue rechazada, y acabó con las supuestas buenas intenciones del grupo de llegar a acuerdo extrajudicial. La restante tercera parte es con corredores, correacopios y otros actores del comercio de granos.

En la Bolsa 

Hay quienes añoran los años de Nicanor Sodiro o Federico Boglione, para citar un par de paradigmas de conducción de la Bolsa. Para no remontarse tanto en el tiempo, a los años en los que la Cámara Arbitral era «palabra santa». En un ámbito donde las apariencias casi nunca engañan, los últimos años en los que Padoan condujo la institución se perdieron las formas . Más allá del pensamiento económico dominante entre sus socios, nunca antes la Bolsa de Rosario había estado sometida a los humores de una fuerza política –Cambiemos– y su metodología de construcción de poder. Ese perfil es el que explica el silencio ominoso de estos días. Desde que se desató el «stress financiero» de Vicentin no ha habido ni un comunicado ni mucho menos medidas que salvaguarden a la institución y a sus socios de la caída del gigante. Nada se dice ahora, como tampoco cuando en la reuniones, e inclusive en actos protocolares, copa en mano, Padoan y sus socios anunciaban: «ganamos en primera vuelta», y chocaba la copa con algunos de los próceres de la Fundación Libertad, que lo aupaban para que fuera su candidato en Santa Fe. Frente a este panorama, y ante el silencio de las principales figuras de la política de Rosario y Santa Fe, hay quienes se preguntan si en la Bolsa no va a pasar nada. Hay un malestar que se palpa, hay una brecha generacional que se distingue y al parecer un movimiento incipiente entre corredores y operadores que de momento prefieren no asomar la cabeza.

En círculos empresariales –industriales sobre todo– se sigue con preocupación la búsqueda de una salida que –según ellos– no debería ser la «estatización», una opción que Lozano no descartó, pero que no parece ser la opción preferida. «En ese caso, el Estado le estaría dando plata a Vicentin, además de la que llevaron. Hay que ponerla en marcha, renegociar sus deudas, liquidar sus activos y que paguen, porque la tienen» dijo a Rosario/12 un industrial rosarino.

Comienza una semana en la que otros grupos ligados a Vicentin preparan presentaciones y la justicia no podrá dilatar los tiempos ni evitar las decisiones. Mientras eso ocurre, algunos de los integrantes del directorio van y vienen a Punta de Este y se muestran en fiestas como si nada ocurriera. Otros, han puesto a la venta sus activos, y algún otro sigue caminando por la Bolsa con la tranquilidad de pensar que allí nadie va a mover una silla si no es para sentarse.


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