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INTERNACIONAL

02/08/2026

Erik Høeg, embajador de la Unión Europea en Argentina: "Rusia no está ganando esta guerra, está estancada"

Erik Høeg, embajador de la Unión Europea en Argentina: "Rusia no está ganando esta guerra, está estancada"

Fuente: Netfan Servicios

El diplomático danés, con un año en el cargo, analizó con Infobae el momento de la invasión que Putin desató hace cuatro años. También repasa la implementación del acuerdo con el Mercosur, la relación con EEUU y su mirada sobre el rumbo económico del gobierno de Milei

Erik Høeg, diplomático danés de 58 años, está por cumplir un año como embajador de la Unión Europea en Argentina, adonde llegó tras haber sido embajador de Dinamarca en Colombia. En ese primer año se selló uno de los hitos que la UE esperaba desde hacía 25 años: la entrada en vigor provisional, el 1 de mayo, del acuerdo de libre comercio con el Mercosur. "No fue mérito mío —aunque me gustaría pensarlo—", bromeó Høeg, y atribuyó el logro a "un trabajo de equipo", con el impulso que también le dio el gobierno de Javier Milei a la ratificación.

Pero el eje de la entrevista, realizada en la sede de la Delegación de la Unión Europea en Buenos Aires, fue la guerra en Ucrania, que ya lleva más de cuatro años. Sobre el estado del conflicto no dejó lugar a dudas: "Rusia no está ganando esta guerra. Está estancada, con pérdidas cada vez mayores". Según Høeg, Rusia pierde unas 30.000 bajas por mes, y la supervivencia media de un soldado ruso en el frente no supera la media hora.

Desde que empezó la invasión, la Unión Europea comprometió 210.000 millones de euros en ayuda a Kiev, entre asistencia militar, humanitaria y económica: "por lejos, el donante más importante", según el embajador. Es, dice, "un conflicto existencial" para el bloque.

La conversación con Infobae abarcó también otros ejes de la agenda europea en la región: el acuerdo de libre comercio con el Mercosur, el vínculo trasatlántico y la mirada del bloque sobre el rumbo económico del gobierno de Javier Milei.

—Cuatro años después de la invasión, con el frente estancado, ¿hay margen para un cese de hostilidades en el corto plazo?

—Eso es lo que esperamos. Apoyamos todas las iniciativas para llegar a un cese el fuego como precondición para negociar la paz, incluidas las de Estados Unidos. Es una catástrofe humanitaria que golpea a la población civil, con bombardeos rusos sobre infraestructura energética y viviendas. Nuestro apoyo sigue firme en lo político, lo humanitario, lo militar y lo económico: hace poco se aprobó un préstamo de 90.000 millones de euros, 60.000 millones para la capacidad bélica ucraniana y 30.000 millones para que el Estado siga funcionando, con sus escuelas, sus pensiones, el salario de los empleados públicos. Rusia está estancada, con pérdidas cada vez mayores. Se habla de treinta mil bajas por mes, y la sobrevivencia media de un soldado ruso en el frente es de menos de treinta minutos. Es una masacre. Lo que hace Putin no es solo una invasión totalmente injustificada: también está destruyendo su propio país, una nación que ya tenía un fuerte declive demográfico.

—¿En la Unión Europea ven a Putin debilitado puertas adentro, con más represión interna? ¿Eso abre alguna posibilidad de negociar con él?

—No voy a subestimar su capacidad de represión; ya instaló un régimen totalmente autoritario —cada vez más totalitario—. Pero la crítica interna en Rusia está aumentando, aunque hasta ahora la respuesta no ha sido cambiar el rumbo de la guerra. No creemos en esferas de influencia como en el siglo XIX, ni en la reemergencia de imperios. Sería precipitado decir hoy si negociaríamos con Putin. Primero necesitaríamos un cese el fuego, y después construir las condiciones para una paz duradera. La Unión Europea lanzó además la idea de un tribunal para los crímenes cometidos en Ucrania y para las reparaciones: el país que empezó la agresión debería reparar los daños al país invadido. Costa Rica ya se sumó, y me gustaría que más países de América Latina lo hagan.

—¿Cómo evalúa el apoyo de los países latinoamericanos, incluido el de Argentina?

—Para nosotros este es un conflicto existencial. Tenemos un buen diálogo con el gobierno argentino: vemos que sigue firme en su rechazo a la invasión rusa. Me alegra estar en un país donde la posición me parece clara sobre quién es el responsable de la invasión y quién es el país agredido.

—Hay críticos que le achacan a la Unión Europea cierta pasividad frente al protagonismo de Estados Unidos en las negociaciones. ¿Debería el bloque asumir un rol más activo?

—Me parece que ya lo hemos tomado. Europa es, por lejos, el donante más importante: se han dado o comprometido 210.000 millones de euros. Se formó además la Coalición de los Voluntarios, que analiza cómo desplegar fuerzas de paz ante un eventual cese el fuego. Recibimos a millones de refugiados: hoy hay 4,3 millones de ucranianos en la Unión Europea. Si la intención de Rusia era fragmentar Europa, pasó todo lo contrario: conseguimos mantener a veintisiete países unidos, por unanimidad.

—¿Cómo impacta que Estados Unidos haya reducido este año su ayuda militar directa a Ucrania? ¿Es algo pasajero o hay un replanteo de fondo?

—La Unión Europea va a tener un papel distinto de cara al futuro. Casi todos los países de la OTAN se comprometieron a gastar el 5% de su PBI en defensa, un salto grande respecto de antes. Hay algo puntual que tiene que ver con la administración estadounidense actual, con otra visión ideológica, pero también un movimiento de más largo plazo, que ya vimos con Obama, con Estados Unidos cada vez más enfocado en Asia y el Pacífico. Ese giro estratégico ya venía desde entonces, y de cierta manera la guerra de Ucrania obligó a Estados Unidos a replantear los tiempos, pero me parece que responde a una dinámica de largo plazo. Con la administración actual seguimos con diálogo y coordinación en distintos grupos, y para nosotros sigue importando que no haya una discusión sobre Ucrania sin Ucrania: que el país agredido esté en la mesa donde se negocian los acuerdos. Notamos un cambio de tonalidad de parte de Washington, que se vio con claridad en la última cumbre de la OTAN, y eso demuestra que las posiciones europeas se escucharon, y que el diálogo, al final, es útil y eficaz.

—¿La salida de Viktor Orbán de Hungría refuerza la unidad europea y, por otro lado, no le preocupa que las próximas elecciones en Europa traigan gobiernos más afines a Rusia?

—La configuración actual es más propicia que hace un año. Siempre hay matices de algún gobierno más escéptico, pero no voy a expresar preocupación sobre una u otra elección: pienso que, al final, el principio de la unidad europea prevalece sobre las diferencias ideológicas. Lo vimos en el pasado y creo que lo vamos a ver en el futuro.

Fuera de Ucrania, Høeg también habló de cómo viene la implementación del acuerdo con el Mercosur y su mirada sobre la gestión económica de Javier Milei.

¿Cómo viene la implementación del acuerdo hasta ahora? ¿Qué obstáculos quedan y qué sectores cree que pueden beneficiarse más rápido?

—Ha ido bien, aunque siguen los temas de aproximación de normas y cuestiones sanitarias. Algunas pymes todavía quieren entender cómo exportar a la Unión Europea, y ahí estamos facilitando información junto con Cancillería. Hay un paquete de apoyo de la UE al Mercosur de 1.800 millones de euros, del cual una parte será para Argentina. El agroindustrial es el sector que puede beneficiarse más rápido, con aranceles más bajos o eliminados.

—¿Qué le diría a un empresario PYME argentino que teme la competencia de la industria europea?

—En el acuerdo se tomaron en cuenta los equilibrios de intereses, con períodos de transición largos en las industrias donde el Mercosur podía enfrentar más presión competitiva. Tampoco del lado europeo faltan sectores agrícolas preocupados por la llegada de productos del Mercosur. Cuando el acuerdo lleve uno o dos años implementado, se van a ver los beneficios para ambos lados.

—En diciembre de 2025 usted había elogiado el rumbo económico del gobierno. ¿Sigue pensando lo mismo hoy, y qué reformas o señales la UE espera todavía?

—El elogio sigue en pie. Argentina venía de momentos difíciles, con hiperinflación e incertidumbre para las inversiones europeas; ahora el riesgo país bajó y la inflación está en niveles mucho más manejables. Valoramos el acuerdo con el Mercosur, el camino hacia la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y la previsibilidad que aporta el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones). El 40% de las inversiones extranjeras en el país vienen de empresas europeas, y esperamos que la estabilidad perdure más allá de las próximas elecciones, con la misma idea de estabilidad macroeconómica y un marco regulatorio previsible. Muchas de nuestras empresas vienen para diez, veinte, treinta años y quieren saber que no va a cambiar el marco —la cancha de juego, por decirlo así— cada cuatro años. Eso es un factor importante.

—Algunos organismos y sectores sociales cuestionan el costo que están teniendo los recortes del ajuste. ¿Cómo lo ve la Unión Europea?

—Sin dudas hay costos sociales. Son reformas muy drásticas, y nadie ocultó que iban a tener consecuencias. Argentina venía de un momento en que se necesitaban medidas drásticas; si hay otros caminos, eso lo van a decidir los argentinos en las urnas. Estaba claro que Argentina era un paciente con enfermedades crónicas que había que atender. Habrá que ver si el medicamento está dosificado en la medida justa, y eso lo dirá el votante en 2027.

Fuente: Netfan Servicios