ECONOMIA
11/08/2026
Defender un dólar a $1.500 o priorizar tasas bajas que impulsen la actividad: la pulseada de Economía que mira de cerca el mercado
Fuente: Netfan Servicios
El BCRA y el Tesoro venden bonos dollar-linked, futuros y hasta divisas para sostener un techo de cristal para la divisa, en un contexto de poca liquidez que empujó al alza a las tasas en pesos luego de meses de calma y en medio del intento de revitalizar al crédito
Pese a que faltan más de 16 meses para las elecciones presidenciales de 2027, el clima electoral parece haber llegado al mercado financiero antes de lo esperado. En días en los que el Banco Central (BCRA) y el Tesoro buscan acumular poder de fuego para controlar una eventual corrida cambiaria como la que sufrió el país en las elecciones legislativas de 2025, el apetito de los inversores se adelantó y empezó a demandar cobertura cambiaria algo antes de lo esperado.
El ministro de Economía, Luis Caputo, y el titular de la autoridad monetaria, Santiago Bausili, reaccionaron de inmediato y, según operadores, marcaron una línea en la arena: el dólar mayorista no logra pasar los $1.500, si se toma en cuenta los dichos de operadores que hablan de un techo de cristal que manos oficiales no permiten que se supere. Y el freno al billete generó, como contraparte, un despertar de las tasas de interés que preocupa a quienes apuestan por un repunte del crédito y la actividad.
Así, la decisión sobre si priorizar la estabilidad del tipo de cambio o administrar el costo de las tasas en pesos marca el pulso del mercado. Diversos análisis de consultoras privadas describen cómo la política oficial oscila entre la contención cambiaria y la absorción monetaria, mientras la actividad económica exhibe señales de fragilidad.
En las últimas ruedas, el Tesoro llegó a optar por vender dólares a un tipo de cambio apenas por debajo de $1.500, una decisión que, según un informe de Romano Group, busca "controlar la volatilidad y evitar presiones sobre la inflación por movimientos cambiarios". La flexibilidad de las bandas cambiarias le otorga al Ministerio de Economía un margen para permitir subas del tipo de cambio sin agotar reservas de manera inmediata, ya que la banda superior se ubica un 24% por encima del tipo de cambio oficial. Pero decidieron actuar antes.
Las defensas oficiales incluyen ventas de coberturas por cerca de 11.000 millones de dólares, según cálculos privados, más que nada a traves de la venta de instrumentos dollar-linked y posiciones en el Rofex. No obstante, el análisis que lleva la firma de Salvador Vitelli señala que "la economía mantiene su dependencia del tipo de cambio" y que, pese a la acumulación de reservas y el despeje de vencimientos, "el sendero hasta octubre de 2027 sigue siendo desafiante".
Romano Group también repasa que el Banco Central compró dólares en el Mercado Libre de Cambios en casi todas las ruedas los primeros meses de 2026, mientras las tasas bajaban, aunque durante todo ese período la demanda de dinero se mostró frágil. La expansión del crédito aparece como un factor clave para sostener la actividad, sobre todo en sectores como comercio, industria y construcción, que muestran debilidad. Pero la intención de hacer crecer a los préstamos se topó con problemas: "La mora en familias ha alcanzado niveles récord debido a la volatilidad de tasas y la expansión de crédito", destaca el reporte.
La inflación continúa condicionando la política cambiaria. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) no anticipa una baja significativa en el corto plazo y las expectativas permanecen elevadas. Romano Group concluye que "el esquema es nuevamente 100% dependiente del tipo de cambio: las decisiones sobre tasas, absorción de pesos y manejo de reservas continúan subordinadas a la dinámica cambiaria".
Un análisis de PPI, por otra parte, refuerza el dilema central del Gobierno. "Llega un punto en el que el equipo económico debe elegir entre mantener las tasas en pesos contenidas o seguir utilizando herramientas para evitar que el tipo de cambio supere los $1.500", advierte el informe. La estrategia de defensa cambiaria llevó a una mayor oferta oficial de instrumentos de cobertura, principalmente dollar-linked, que absorbieron pesos del sistema y tensaron las tasas.
PPI advierte que este trade-off puede profundizarse en las próximas jornadas, especialmente hasta la licitación del miércoles, cuando vencen $4,5 billones concentrados en la Lecap de agosto y en manos privadas. "El Tesoro puede inyectar liquidez con un rollover por debajo de 1x. Si lo hace, las tasas overnight (a un día) podrían estabilizarse y dar cierta calma a las curvas de pesos, sin frenar el incipiente rebote del crédito", sugiere el informe. Sin embargo, agrega: "La cuestión es si ese nuevo nivel y una mayor liquidez serán suficientes para contener el dólar por debajo de los $1.500".
Aunque la absorción de los $3,75 billones previstos no se concretó, la expectativa de ese escenario elevó las tasas en la curva fija. La liquidez del sistema permanece ajustada y, según PPI, "persiste la expectativa de que el Tesoro pueda volver a una política contractiva, lo que genera debilidad en los bonos en pesos".
En el mercado de cambios, el tipo de cambio oficial mostró calma relativa, aunque volvió a acercarse a los $1.500. Durante la semana, el Banco Central vendió cerca de 391 millones de dólares en títulos dollar-linked y compró divisas a un ritmo bajo, insuficiente para recomponer la liquidez sistémica. PPI concluye que la próxima licitación puede abrir la puerta a una inyección de pesos, pero persisten dudas sobre la capacidad oficial para controlar el dólar y las tasas en simultáneo.
Un análisis de GMA Capital, que lleva la firma de Nery Persichini, agrega otra perspectiva sobre la dinámica de tasas. Titulado "Se terminó la siesta de las tasas en pesos: 5 razones detrás del primer sobresalto en 6 meses", el análisis describe el reciente aumento de tasas en toda la curva, tras un período de compresión desde 35% hasta 22% de tasa efectiva anual. "Las tasas en pesos subieron en toda la curva durante el último mes: el S14G6 pasó de 23,8% a 25,5% y los tramos largos escalaron hasta 29%", puntualiza el informe. Además, señala que "la curva CER mostró un 'bear steepening' elocuente, con el tramo corto saltando de -1,5% a 4/5% anual".
GMA Capital atribuye el cambio a cinco factores: el financiamiento neto de julio infló el stock de deuda en circulación; el REPO del BCRA -dinero que captura la entidad monetaria en colocaciones a un día- cayó a mínimos desde febrero, restando liquidez; el Gobierno moderó las compras de dólares diarios; el excedente de la última licitación no regresó al mercado vía compras secundarias; y la estructura de agregados monetarios amplificó la volatilidad. "El costo de secar la plaza empieza a sentirse en el crédito: el spread entre tasas activas y pasivas alcanzó 2,8x, el mayor registro en 14 años", advierte el informe.
El costo del crédito se disparó por encima de las tasas pasivas, afectando la recuperación de la actividad y restringiendo el financiamiento privado. El informe sostiene que "el equilibrio entre tasa, tipo de cambio y actividad marcará la próxima etapa". En cuanto a la calidad crediticia, GMA Capital destaca que "luego de 19 meses consecutivos de aumento, la irregularidad del crédito a familias descendió levemente en junio, de 12,8% a 12,7%".
GMA Capital también hace foco en la política de encajes. El presidente del BCRA, Vladimir Werning, descartó una flexibilización inmediata y afirmó que "la prioridad será acumular reservas y no liberar liquidez mediante una baja de encajes, al considerar que el nivel actual es consistente con la estabilidad del sistema".
La consultora Outlier, que conducen Gabriel Caamaño y Juan Manuel Truffa, introduce el tema de la falta de pesos y sus efectos sobre el mercado y la actividad. Destaca la contracción de los agregados monetarios, a pesar de las compras de reservas del BCRA. "La mayor parte de la inyección de pesos resultante de estas compras es esterilizada por el Tesoro a través de rollover en exceso y operaciones de REPO", se lee en el documento. La base monetaria creció apenas 0,48 billones de pesos en julio y, en lo que va del año, solo 3,2 billones, equivalentes a 0,3% del PBI nominal proyectado.
El crédito al sector privado registró cinco caídas mensuales consecutivas en términos reales, situación que impide la creación endógena de pesos. Outlier advierte: "Los bancos, en lugar de prestar, colocan su liquidez excedente en REPOs y en la curva del Tesoro". El resultado es que "la masa transaccional de pesos sigue cayendo, con el circulante real descendiendo 2,7% mensual y 8,7% interanual en julio, sumando cuatro meses consecutivos de bajas".
La contracción de la masa de pesos implica menos transacciones y menor dinamismo en el mercado interno, que no muestra buenos indicadores de actividad desde marzo. Para revertir esta tendencia, Outlier recomienda "flexibilizar los requerimientos de encajes, especialmente la integración diaria, lo que permitiría reactivar el canal crediticio". Sin embargo, advierte que esta medida implicaría mayor creación endógena de pesos y podría presionar sobre el tipo de cambio, con un techo en $1.500.
De no habilitar un cambio en la política de liquidez, el informe advierte que "el bajo desempeño de la actividad puede erosionar el apoyo político del gobierno, aumentar la dolarización y elevar aún más las tasas de interés, reforzando la desmonetización y el descontento social". Outlier concluye que "la falta de pesos y la política restrictiva sobre la liquidez tienen un impacto directo en la actividad económica".
En este contexto, la economía argentina mantiene su dependencia de la dinámica cambiaria y enfrenta riesgos políticos y de volatilidad financiera si no se revierte la tendencia contractiva del crédito y la masa monetaria.
Fuente: Netfan Servicios