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CULTURA

14/09/2026

La "fiebre de Bayeux" ya atrajo un millón de visitantes: el tapiz del siglo XI que regresó a Inglaterra despierta el fervor popular

La "fiebre de Bayeux" ya atrajo un millón de visitantes: el tapiz del siglo XI que regresó a Inglaterra despierta el fervor popular

Fuente: Netfan Servicios

La pieza narra la invasión de 1066 y atrae a visitantes que viajaron horas para verla. Sin embargo, dos nuevas roturas preocupan a restauradores y críticos. Mientras tanto, el museo calcula un gran impacto económico, la tienda se llena de recuerdos y la emoción domina la sala

Es un gran acontecimiento que lleva casi 1.000 años gestándose.

El jueves, el Museo Británico inauguró su exposición del Tapiz de Bayeux, la primera vez que el invaluable bordado del siglo XI, de unos 67 metros de largo, regresa desde Francia al país donde se cree que fue confeccionado.

Y aunque las grandes exposiciones de los museos suelen atraer solo a amantes del arte, esta muestra, que se extenderá hasta el 11 de julio, ha cautivado la imaginación del público británico en general.

Michael Lewis, curador de la exposición, describió el fervor como una "manía por Bayeux".

Cuando el primer lote de entradas salió a la venta este verano, más de 80.000 personas esperaban en línea al mismo tiempo para comprarlas, según informó el museo. Tal era el clamor por ver un objeto que representa la invasión de Inglaterra de Guillermo el Conquistador en 1066, un momento fundacional en la historia de la nación.

Cuando llegó al Museo Británico a mediados de julio desde su sede en Bayeux, en el norte de Francia, los canales de noticias cubrieron el regreso del tapiz como si se tratara de un héroe de guerra que volvía a casa, y no de un bordado dentro de una caja en la parte trasera de un camión. El interés apenas ha disminuido desde entonces.

El rey Carlos III asistió la semana pasada a una visita especial anticipada, y los críticos de arte británicos se deshicieron en elogios después de las vistas previas para la prensa. Uno afirmó que era "de esos momentos que recorren la espalda con escalofríos y que les contarías a tus nietos"; otro lo calificó como una "representación universal de la locura de la guerra" comparable al Guernica de Picasso.

Ahora, los miembros del público que tuvieron la suerte de conseguir entradas pueden ingresar a la oscura sala de exposición, donde el tapiz está dispuesto horizontalmente dentro de una vitrina. Sus 58 escenas, que los historiadores creen que fueron cosidas por mujeres inglesas en la década de 1070, culminan en una batalla sangrienta y en la victoria del ejército normando invasor, liderado por Guillermo el Conquistador.

Dentro de la exposición, el jueves por la mañana, los primeros visitantes avanzaban a lo largo del tapiz mientras sacaban fotos. Todos permanecían en silencio hasta que una de ellos —Cheryl Prax, de 71 años, una administradora de propiedades jubilada— vio algunas de las figuras desnudas en los bordes del tapiz y soltó una carcajada. "Me encantan ese tipo de detalles históricos extravagantes", dijo Prax después.

Cada pocos minutos, un mensaje en inglés y francés se reproducía por los altavoces y les pedía a los visitantes que siguieran avanzando. "Por favor, no se detengan", decía.

Venetia McDade, de 50 años, cuidadora, que había viajado más de cinco horas para ver el tapiz, contó que sus hijos lo habían visto en Francia durante excursiones escolares, pero añadió que allí "no entendían su relevancia".

"Verlo en suelo propio, donde pertenece, es fantástico", dijo McDade.

Mary Beard, historiadora y miembro del patronato del Museo Británico, señaló en una entrevista que en realidad era la segunda vez que Gran Bretaña quedaba atrapada por la "fiebre de Bayeux".

Recordó haber visto "imágenes del tapiz por todas partes" en 1966, cuando el país celebró el 900.º aniversario de la invasión de Guillermo el Conquistador. La cervecera Guinness hizo referencias al tapiz en sus anuncios; Ernest H. Shepard, ilustrador de Winnie-the-Pooh, creó una bolsa de tela inspirada en el Tapiz de Bayeux con sus personajes; y el servicio postal emitió sellos conmemorativos.

Con el tapiz nuevamente en Gran Bretaña, la manía parece incluso más intensa esta vez, dijo Beard. Es un acontecimiento que los británicos pueden celebrar sin importar sus posiciones políticas, añadió, porque los hechos que representa pertenecen a una historia muy lejana. Es "un espacio extraordinariamente seguro", afirmó.

La sencillez narrativa del bordado también suma a su atractivo, añadió Beard: "No hay un guardián que te diga: "Antes de mirar el tapiz, hay 25 cosas que necesitás saber"".

También existe la sensación de que verlo en el Museo Británico es una oportunidad única en la vida para contemplar un objeto que todos los niños del país estudian en la escuela.

En el museo el jueves, John Hopkins, de 81 años, archivista jubilado, dijo que era la segunda vez que veía el tapiz, después de haberlo contemplado una vez en Normandía. "Pero vale mucho la pena verlo de nuevo: es una obra de arte maravillosa, además de una pieza de historia increíble", dijo, aunque represente una derrota inglesa.

A pesar del entusiasmo generalizado por la muestra, el traslado del tapiz a Gran Bretaña ha molestado a algunos expertos en arte. Aunque llegó al país sin daños importantes, Thalia Bajon-Bouzid, una de las restauradoras del tapiz, dijo en un correo electrónico que su equipo descubrió dos nuevas "pequeñas roturas" entre sus millones de hilos al revisar su estado tras la llegada a Inglaterra. Afirmó que ambas roturas tenían "unos pocos milímetros de largo".

Didier Rykner, fundador de La Tribune de l'Art, una publicación francesa especializada en arte que hizo campaña contra el préstamo, sostuvo por teléfono que, aunque el daño parecía menor, el Gobierno francés había asumido un riesgo inaceptable al trasladar el tapiz a Gran Bretaña. Y el invaluable bordado todavía debe regresar a Francia cuando cierre la exposición, señaló.

El jueves, los visitantes de la muestra en el Museo Británico no parecían preocupados por los daños que el objeto ha sufrido a lo largo de los siglos, incluido su reciente viaje a Gran Bretaña.

Paul Georghiou, de 61 años, contador jubilado, dijo estar "asombrado" de que el tapiz hubiera sobrevivido casi 1.000 años. "Los británicos ya no fabrican nada que dure 1.000 años", dijo entre risas.

El Museo Británico espera que la exposición atraiga a cerca de un millón de visitantes durante sus 10 meses de duración. Esa cifra queda por debajo de los 1,6 millones que acudieron a su exposición de 1972, "Los tesoros de Tutankamón", pero los restauradores decidieron limitar la cantidad de horas que el tapiz estará expuesto a la luz.

De todos modos, se espera que la muestra del Tapiz de Bayeux genere ingresos para el museo en un momento en el que intenta recaudar al menos 1.000 millones de libras —unos 1.350 millones de dólares— para una importante remodelación. Se espera que los visitantes llenen tanto la tienda de regalos como la sala de exposición.

Entre las decenas de artículos a la venta hay kits de crochet inspirados en el Tapiz de Bayeux, jarras de cerveza, calendarios, réplicas de cascos de batalla, chocolates y platos conmemorativos. (Este último artículo cuesta 1.350 libras).

Después de ver la muestra el jueves, McDade, la cuidadora, recorrió la tienda de regalos en busca de un recuerdo adecuado y eligió un folleto de 15 libras que incluía un desplegable del tapiz.

McDade dijo que contemplar el objeto le resultó abrumador y que había sentido una conexión inesperada tanto con las mujeres que lo confeccionaron como con los soldados representados trágicamente en sus hilos. Dijo que le habría gustado tener más tiempo para verlo, pero añadió: "No sé cuánto tiempo habría sido suficiente. Podría haber pasado horas allí dentro".

Fuente: The New York Times

Fuente: Netfan Servicios