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INTERNACIONAL

08/11/2026

Durante la vigilia en el Estadio Centenario, León XIV advirtió que la fe "dejó de transmitirse" y animó a los fieles uruguayos a seguir el Evangelio

Durante la vigilia en el Estadio Centenario, León XIV advirtió que la fe "dejó de transmitirse" y animó a los fieles uruguayos a seguir el Evangelio

Fuente: Netfan Servicios

Ante una multitud en el histórico estadio de Montevideo, el papa marcó la creciente indiferencia religiosa y la pérdida de transmisión de la fe entre generaciones. También escuchó testimonios de jóvenes que contaron sus dificultades para vivir sus creencias

El Estadio Centenario —monumento al fútbol mundial— abrazó al papa León XIV en su segundo día en el país más laico del continente.

"¡Papa, León, te queremos un montón!", fue el grito de bienvenida de los uruguayos. Lo coreaban mientras el pontífice recorría en su papamóvil las tribunas de la cancha.

El cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, aprovechó el lugar de la vigilia para hacer una metáfora futbolera. "Tener al papa entre nosotros es un golazo", dijo.

La celebración comenzó con la actuación de Lucas Sugo, un popular artista uruguayo. Fue un momento emotivo de la ceremonia: hace poco falleció una hija suya. Todo el escenario lo ovacionó.

"Queridos hermanos y hermanas, querido Uruguay, buenas noches", dijo León XIV al comenzar su homilía. Su saludo despertó a la multitud, que otra vez coreó su nombre.

En su prédica, el papa alzó la voz para animar al público. "Cuando ser justo y honrado tenga un precio, páguenlo. Cuando perdonar parezca una derrota, perdonen", arengó.

Durante sus homilías, el papa ha demostrado el conocimiento que tiene de Uruguay.

En su discurso inicial, ante el presidente Yamandú Orsi, habló del prócer uruguayo José Gervasio Artigas. Usó su figura como hilo conductor para hablar de la familia, el trabajo y los cuidados ante la enfermedad. En Paysandú, habló del puente internacional que une esa ciudad uruguaya con Colón, de los palmares y del mate.

En el Estadio Centenario se refirió a otro fenómeno que identifica al país: la secularización. Señaló que existe una "indiferencia religiosa cada vez más extendida" y que el avance de este proceso es experimentado por "muchas comunidades cristianas".

"En muchos lugares, la fe ha dejado de transmitirse con la naturalidad de generaciones anteriores y crece el número de quienes atraviesan buena parte de su vida sin una relación habitual con la Iglesia ni con la práctica religiosa. Los creyentes que peregrinan en Uruguay han tenido que aprender a vivir y anunciar su fe en ese escenario", dijo.

En Uruguay, la Iglesia está separada del Estado desde 1919 y una minoría se considera católica practicante.

La gira del papa León XIV por América Latina estuvo pensada para ir de menos a más. Uruguay es el país más laico del continente y las recorridas del pontífice no tuvieron la efervescencia que se espera para Argentina y Perú.

Una muestra de esto es que, a cuatro horas de la llegada del papa, el tránsito hacia el Estadio Centenario era muy calmo y la cancha recién comenzaba a cubrirse de plásticos. Con el paso de los minutos, las tribunas empezaron a colmarse.

El registro previo para las entradas había generado furor: había unas 60.000 en el Centenario y unos 6.000 acreditados.

La espera del papa transcurrió entre espectáculos teatrales y shows musicales. Los espectadores ensayaron algunos cantos para recibir a León XIV.

También se escucharon algunos testimonios.

Valentina, una joven de 20 años oriunda de Paysandú, la ciudad visitada por el papa durante la mañana del sábado, contó su historia.

Su vida cambió hace tres años, cuando a su padre le diagnosticaron cáncer. Luego, Valentina tuvo un accidente en el río de su ciudad, en el que su cuerpo sufrió quemaduras en un 50%.

Mientras ella se recuperaba, su padre falleció. Eso hizo que Valentina se decepcionara de Dios. Ella, que se había aferrado a la fe, había recibido esa mala noticia. ¿Por qué a ella? Luego llegó un diagnóstico peor: los médicos le dijeron que no había nada por hacer.

Sus allegados no dejaron de rezarle a San José. Tras 448 días internada, se recuperó. "Si estoy acá, totalmente sana, es literalmente gracias a Dios", expresó.

Cuando el papa ya estaba en el escenario, comenzó a escuchar el primer testimonio. Federica contó su historia de fe y, en particular, habló de los vacíos que sienten los jóvenes.

El siguiente fue Giovanni, un joven de 22 años, quien le contó que se siente solo al vivir su fe. Entre lágrimas, le preguntó cómo podía enfrentar esa realidad.

Por último, León XIV escuchó el testimonio de la familia Gutiérrez Hernández, que le preguntó —nuevamente en clave futbolera—: "¿En el partido de la vida cómo parar la pelota, levantar la mirada y jugarnos la camiseta?".

En su respuesta, León XIV los animó a perseverar. Dijo que el ejemplo de la ciudad de Belén podía ofrecer una respuesta.

"Quizás pueda enseñarnos algo sobre esta realidad: cuando somos pocos, cuando disminuyen las fuerzas o cuando comprobamos que nuestra presencia social ya no es la misma, existe el riesgo de empezar a juzgar nuestra situación con criterios muy humanos. El Evangelio nos invita a mirar de otro modo", expresó.

Fuente: Netfan Servicios