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12/11/2024

La lapidaria crítica del campeón argentino que desafió a Tyson: Es un gallina, por eso pelea con un Youtuber

Fuente: telam

Walter El Bombardero de Beccar Masseroni guarda consigo una impactante historia, y también un sueño que lleva casi cuatro décadas. Los detalles

>La historia de Walter Masseroni y su incansable búsqueda de pelear con Mike Tyson sigue sumando capítulos. El Bombardero de Beccar mantiene la ilusión de concretar de una vez por todas su sueño de combatir con una de las leyendas del boxeo mundial. El ex campeón argentino de la FAB y quien además obtuvo los títulos latino, sudamericano internacional y mundo hispano de los pesos pesados, dialogó con Infobae a horas del combate de Iron Mike ante Jake Paul, y fue lapidario: “Es un gallina, por eso pelea con un YouTuber”.

Hay que destacar que Messeroni intentó tres veces pelear con el ex campeón mundial de los pesados y aunque en una oportunidad estuvo muy cerca, finalmente no tuvo éxito. El primer intento fue en 1990, cuando Mike Tyson era manejado por Don King. El diario norteamericano New York Times incluso se refirió a este posible cruce, que no se concretó por una supuesta negativa de la cadena de TV que tenía los derechos del combate.

Ocho años después volvió a hacer el intento e incluso hubo una comunicación directa con el entonces manager de Mike, Sheldon Finkel. Pese a que logró tener la “carta de intención”, el combate tampoco llegó a buen puerto por no reunir los avales necesarios. La última vez que Masseroni buscó pelear con Tyson fue en 2001. Viajó a Miami, pero no tuvo el visto bueno por la proximidad de la pelea ante Lennox Lewis.

“Creo que me tiene un poquito de miedo, como ya lo dijo que le pasa antes de las peleas, capaz tiene miedo de enfrentar a un latino. Nunca dejo de pensar en eso. ¿Tanto se va a escapar este tipo? ¿Tanto miedo me va a tener a mí? Si el campeón es él. Me está mostrando que es gallina más que campeón”, arremetió Walter, que también disparó contra Jake Paul: “Es un buen streamer, no es boxeador. ¿Con quién peleó, decime el curriculum de los que pelearon con él? Lo vi pelear, es grandote, nada más. Te hablo del lado del boxeador y de la esencia del deportista”.

Y disparó: “Él sabe que si le va mal conmigo, yo paso a ser la Cenicienta del boxeo. La realidad es que tiene miedo de no ser más el hombre de acero. Lo pongo en jaque mate, no se puede escapar y si se escapa es porque es una gallina. Lo dejo en manos de él. Si quiere ser gallina y morirse gallina, es su problema. Está demostrando que, en vez de ser boxeador, es una gallina”.

Para terminar, Walter Masseroni aclaró que su búsqueda no es económica y explicó en qué se beneficiaría Tyson si el combate se llevara a cabo. “Si le gusta lo económico, acá lo tenés, porque estamos hablando de Argentina, de Latinoamérica, cuna de grandes boxeadores. Si piensa en el negocio, ahí lo tiene, que use mi historia, a mí no me interesa. Yo no veo lo comercial, es un sueño que se tiene que hacer realidad en mi vida antes que yo parta con el Señor; eso tengo en mi corazón desde siempre. ¿Si conoce mi historia? Quizás la conoce y la mira de costado, o no la quiere conocer y quiere ser indiferente al tema. Si quiere que peleemos en un barco, en un lugar como el Titanic antes que se hunda, listo, lo hacemos en el Titanic. Lo pelearía sin cámaras ni nada, porque mi sueño es subirme a un ring con él; después, si la gente lo puede ver, es su tema”.

LA INCREÍBLE HISTORIA DE WALTER MASSERONI, EL BOXEADOR ARGENTINO QUE VOLVIÓ DE LA MUERTE PARA DESAFIAR A MIKE TYSON

Meses atrás, en diálogo con Infobae, Walter Masseroni contó en exclusiva su increíble historia de vida. Como el día que volvió de la muerte para desafiar a Mike Tyson. Un grave accidente lo dejó sin signos vitales por diez minutos, pero revivió de forma milagrosa. A partir de entonces, buscó su máximo sueño que es pelear con Iron Mike y, aunque estuvo muy cerca tres veces, confía en que podrá cumplirlo.

Este no es el típico desafío de un boxeador a otro. No se trata de un sueño, como el de tantos, de poder enfrentar al mejor en tu disciplina. Esta es una historia de vida, de superación, llena de obstáculos, muchos de ellos injustos, que no hicieron más que poner a prueba la perseverancia, el orgullo y el amor propio de una persona.

“Todo en algún momento llega y me siento reconfortado. Siempre tuve fe y Dios me está dando la oportunidad. Estoy convencido de que se va a dar”, le aseguró Walter a Infobae con una confianza ciega. Aunque no habló directamente con el entorno de Tyson, sabe que “está al tanto de todo lo que está pasando”.

SUS ORÍGENES Y LA LEGENDARIA PELEA ENTRE ALÍ Y BONAVENA QUE JURÓ VENGAR

Walter Masseroni nació el 28 de septiembre de 1963: hijo de una mujer de origen español, Zulema Sosa, y de un padre con ascendencia italiana, oriundo de Santa Fe, Armando Masseroni. “Me crié en un lugar muy humilde, de gente trabajadora”, contó el ex campeón argentino, sudamericano, internacional, latino y mundo hispano de los pesos pesados, quien llegó a tener de entrenador a Horacio García y quien forjó una gran amistad con uno de los mejores peso ligero de todos los tiempos, el panameño Mano de Piedra Durán.

Este fortachón vivió una infancia difícil, pero desde un primer momento mostró cualidades en el boxeo. Valentía, desfachatez, guapeza, algunas de ellas. Tras un arduo y precario entrenamiento, su debut amateur fue a los 15 años y los triunfos caían como sus rivales. Perdió solo tres batallas. No importaba si enfrente estaban peleadores mayores que él y ya era considerado un valor en la década de los 80, cuando firmó 63 peleas oficiales tildadas muchas de ellas por los diarios de la época como “violentas carnicerías”. Muchos creían seriamente que se estaba forjando el primer campeón mundial peso pesado de Argentina.

EL ACCIDENTE QUE LO MATÓ POR “10 MINUTOS” Y LO RETIRÓ DEL BOXEO

Walter, quien en ese entonces tenía apenas 19 años, detalla qué sintió en ese lapso y dio una revelación impactante: “Sentí que iba por un túnel y vi una luz que me encandilaba. Fue un 26 de mayo y al otro día mi mamá iba a cumplir años. Le pedí a Dios que no me llevara, quería ver a mi mamá nuevamente. Después, hablando con ella, me cuenta que en el mismo momento, en casa, decía: ‘¡Mi hijo se mató, mi hijo se mató!’ Los bomberos cuando llegaba a la morgue me destaparon y al volver a tocarme el pulso, dijeron: ‘Empezó a latir de vuelta, ¡pará que está vivo, no está muerto!’”.

Tras 20 días internado, Walter salió con 9 piezas dentales menos y lesiones graves. “A los pocos días, sin dientes, salí a correr. Quería volver a entrenarme”, contó con el orgullo intacto. Su sueño seguía latente, pero su físico no se lo permitía. Este accidente fue un antes y después en su vida. Aparecieron los ataques de pánico, de ansiedad, y se sumaron problemas psicológicos causados por el tremendo trauma que había sufrido, con solo 19 años. El golpe anímico había sido igual de duro que el físico, por eso abandonó la práctica deportiva por dos años.

Su debut en el profesionalismo se dio de una manera particular. Llevaba dos años fuera del boxeo y llegó un llamado siete días antes para una pelea en el mítico Luna Park. De entrenamiento, poco y nada. No le importó y bajó rápidamente seis kilos para dar el peso. Su rival fue Miguel Mosna, en una velada con Luero y Abeldaño como reconocidos boxeadores de fondo. Aguantó como debía, aun con la mano derecha rota desde el segundo round. Perdió en las tarjetas por un punto y volvió a las sombras. Otros dos años de inactividad, con un boxeo que seguía sin mostrarle la mejor cara.

Hasta que logró el título argentino peso pesado ante Jorge Cambiasso, un oponente peligroso y quien partía como el máximo favorito. Se preparó muy duro para arrebatarle el título al campeón del momento y poder lograr el cinturón que llegó a tener el mismísimo Oscar Bonavena, su gran espejo de chico. Derechazo a la altura del oído para un KO inolvidable. Ese 22 de abril de 1988 quedaba por siempre guardado en su memoria y en las más de 3.500 personas dentro, y otras 1.500 fuera, del Club Social de Beccar. Por fin el boxeo le devolvía la gloria que tanto buscaba y que no dejó de buscar pese al grave accidente.

Intentó tres veces pelear con el ex campeón mundial de los pesados y aunque en una estuvo muy cerca, finalmente no tuvo éxito. El primer intento fue en 1990, cuando Mike Tyson era manejado por Don King. El diario norteamericano New York Times incluso se refirió a este posible cruce, que no se concretó por una supuesta negativa de la cadena de TV que tenía los derechos del combate. Desde ese momento, Walter no dejó de perseguir su sueño de pelear con él. Siguió combatiendo y logró varios títulos más.

Fueron obstáculos muy duros y angustiantes. Pero que tuvo su mejor premio en 2005 cuando Mike Tyson visitó la Argentina para formar parte del programa de Diego Maradona, La Noche del Diez. En los estudios de Canal 13, en uno de los camarines, a sus 42 años, Walter pudo conocer a su ídolo, al deportista que le devolvió toda la energía perdida en su duro accidente. El que le dio el sentido a la lucha y perseverancia. Al que le devolvió sus ganas de vivir. Se tomaron una foto e incluso hablaron de poder realizar el combate. Mike respondió que no había problemas, que arreglara con los promotores, pero la pelea nunca se dio porque Tyson se retiró del boxeo ese mismo año. Un nuevo y duro revés. Solo quedaba el retrato, una caricia al alma.

Paralelamente, con 47 años, Masseroni seguía combatiendo. Tras dos retiros causados en gran parte por los problemas que le originó el accidente, y que desde entonces lo acompañan en su lucha diaria, Walter tuvo una tremenda superación personal y volvió al ring a los 50 y a los 52 años. Fue el boxeador argentino con más edad en obtener su licencia, tras la sanción por su escandalosa pelea con la Mole Moli (ver aparte). El objetivo nunca cambió en Walter, ni siquiera cuando lo tildaban de loco o se burlaban de su anhelo.

A la sombra de la obsesión llamada Tyson se formó la de otro boxeador que sorprendía en ese momento tanto como Mike: George Foreman.

Sin embargo, ocurrió algo insólito. Masseroni se entrenaba en Estados Unidos para dicho combate con su amigo Trevor Berbick, ex rival de Mike Tyson y recordado por haber sido el último boxeador que se enfrentó a Muhammad Alí, al que derrotó en 10 asaltos por decisión unánime en diciembre de 1981. Era tal la amistad que los unía que no pedían sparrings y se entrenaban juntos. En una de las sesiones, sanguíneo como pocos, Walter lo noqueó con guantes de 18 onzas. “Faltaban dos semanas para la pelea con Foreman y estábamos entrenando con mi amigo, quien con toda la voluntad me agrede en inglés para sacar lo mejor de mí. Yo me transformé y lo dejé KO”, lamentó Masseroni, ya que tuvo la mala fortuna de que justo se encontraban presentes los representantes de Foreman, sin que él lo supiera.

Al ver el potencial del argentino, la pelea se fue postergando hasta que se terminó cancelando (su reemplazo fue Gerry Cooney). Quienes manejaban a Foreman argumentaron, “off the record”, que Walter “podía perder, como podía ganar”. Un tiempo se habló de que el combate iba a realizarse en Bahamas y hasta en Curaçao, e incluso el promotor inglés, Frank Warren, lanzó el flyer con sede en el estadio London Arena, para el 26 de septiembre de 1989, pero nunca se concretó. Walter Masseroni tenía 25 años y entró en otra depresión muy grande por todo esto que vivió. Sin embargo, otra vez su fuerza de voluntad le permitió salir adelante y aceptar luego el desafío para volver a pelear con “Maguila” Rodríguez, otro reconocido ex boxeador y campeón brasileño. Sin entrenamiento, Walter aguantó hasta el décimo round y perdió por descalificación.

En su época de esplendor, Walter Masseroni fue motivo de estudio y observación para diversos profesionales de la medicina deportiva. Muchos de ellos, al verlo entrenar, se sorprendían por sus aptitudes. Tanto es así que fue convocado por el psiquiatra y preparador físico Bill Leich para estudiar su genética privilegiada. La sorpresa fue total. En Estados Unidos le realizaron mediciones en su pegada y observaron que mantenía uno de los registros más elevados del mundo. “No podían creer que tenía esa pegada y no tomaba nada. Solo mate. Me dieron una beca en Los Ángeles, conocía a mucha gente importante y me hicieron estudios de la pegada como los que hizo Rocky en la pelea con el ruso. Decían que había sido la pegada más fuerte. Los estudios duraron 48 horas. Como yo tomaba mate, nomás, el que me estudió hizo la prueba y tomó mate durante cinco días para saber qué tenía”, recordó con orgullo.

El cordobés venía en su mejor momento, aunque Walter se entrenaba como nunca a sus 38 años. Buscaba dar el batacazo en el final de su carrera. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. Un mes antes del combate, a 15 cuadras de su casa, el Fiat Palio que manejaba un amigo colisionó y Walter recibió quince puntos sobre su ojo izquierdo. Esto le impidió entrenarse con normalidad y acudió al combate sin la preparación que pretendía. Tras un primer round parejo, Moli sufrió un corte en su ojo y luego llegó el escándalo de patadas del cordobés y la posterior reacción de Masseroni. Una verdadera batalla campal, con miles de cordobeses queriendo enfrentar al bonaerense. Orinaban los vasos de fernet y los arrojaban al ring. La pelea terminó sin decisión, el árbitro era Raúl Ilvento, no se animó a descalificar frente a la presión extrema de los cordobeses. La Mole luego perdió todos sus títulos y también fue un antes y después para él.

Es tan grande la ilusión que despertó Walter, que su hijo logró que el anuncio de la pelea lo armara Meris Avdolli, el mismo diseñador que ideó la imagen de promoción para la tercera pelea entre Tyson y Holyfield. La fecha escogida en esta oportunidad, aunque no estaba confirmada, era el 17 de octubre en Diriyah, Arabia Saudita.

“Mi viejo no fue golpeado, es sano de toda la vida y noto que cada día mejora más. Se sigue entrenando y agarra ritmo muy rápido. Está súper motivado. Este sueño identifica a mucha gente porque invita a nunca rendirse. Es un ejemplo. Creo que se va a lograr, se está dando todo. Es una historia de película, muy fuerte. Una historia de humildad, de perseverancia y superación que trasciende los límites normales”, cerró.

Fuente: telam

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