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27/07/2025

A 80 años de la caída de Hitler: la historia inédita del submarino nazi hundido en Necochea

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Cuando los aliados ya avanzaban hacia Berlín, la jerarquía militar del Tercer Reich diseñó un plan para escapar a la Argentina con los submarinos que se usaban en los combates de alta mar. Uno de ellos, a 30 metros bajo el océano Atlántico, todavía protege los secretos de una desesperada huida desde Alemania

>El 10 de julio de 1945, el submarino U-530, capitaneado por Otto Wermuth y con una tripulación de 40 personas, entregó su pabellón en el puerto de Mar del Plata.

Cada uno por su lado, los capitanes Wermuth y Schaeffer decidieron rendirse.

Fue una operación perfecta: todos escaparon y desde ese momento -fin de julio de 1945- la burocracia de Argentina y Alemania encubren la historia inédita del submarino hundido en Necochea.

Casi 75 años más tarde, el periodista argentino Abel Basti inicia una investigación personal con datos de la época. Basti está empecinado en descubrir la verdad, e inicia una batalla desigual contra la burocracia, los secretos del mar y los escasos recursos a su alcance.

Sin embargo, Basti y su equipo de trabajo -llamado “Eslabón Perdido”-, logró su cometido. Encontraron un submarino alemán, frente a las costas de Necochea.

Basti sólo utilizó buzos deportivos y una lancha con motor fuera de borda.

La Prefectura soslayó la investigación de Basti, pero obligada por su propia legislación, debió ejecutar una expedición oficial para constatar la denuncia del periodista argentino.

La conclusión de la Prefectura fue un fiasco: reconoció que había un objeto bajo el mar, y a continuación aseguró que no podía precisar si era un buque o un submarino.

Canevaro y Cuidet confirman que no es un barco y que “se podría inferir que estamos ante el hundimiento de algo similar a un sumergible, pero debemos dejar bien claro que son aproximaciones y no verdades de estructuras de sumergibles”.

Con la pericia de Canevaro y Cuidet, más las imágenes oficiales de la Prefectura, Basti decidió cerrar el círculo para probar su descubrimiento histórico: se contactó con la Liga Naval Italiana (LNI), que tiene probada experiencia en identificación de naves utilizadas en la Segunda Guerra Mundial.

La pericia de Bisciotti fue concluyente, pero entre el 8 y 12 de abril se hizo otra expedición a Necochea apoyada por la Fundación Reitich, una organización sin fines de lucro constituida en Chile y con sedes en Estados Unidos y Argentina.

Con el respaldo de la Fundación Reitich, ya no hubo dudas de que el submarino hundido estaba a “unos 28 metros de profundidad y a aproximadamente a 4 kilómetros de la costa de Quequén, provincia de Buenos Aires, Argentina”.

Y concluye: “Se constató la ausencia de elementos típicos de un barco convencional, como barandas, cadenas, malacates, escaleras, ojos de buey, mástiles, bodega, superestructura o timonera, lo que refuerza la hipótesis de que se trata de un submarino. El grado de destrucción observado es consistente con la hipótesis de que el naufragio haya sido volado intencionalmente, como dictaminó el Dr. Fabio Bisciotti, posiblemente para ocultar la nave tras su uso en desembarcos clandestinos de jerarcas nazis y materiales durante la Segunda Guerra Mundial”.

En Argentina y Alemania todavía hay movimientos silenciosos que tratan de ocultar la existencia del submarino nazi hundido.

Asimismo, el Estado alemán también evitó una definición oficial.

Ya está comprobado que es un submarino nazi, y que su tripulación y sus pasajeros escaparon en la Argentina.

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