¿Hay apoyo para los cambios culturales que propone el gobierno?
El presidente de Alaska Comunicación, Juan Courel, analizó la batalla cultural del Gobierno: la mayoría pide proteger a la industria nacional, pero también respalda la apertura de importaciones y rechaza las privatizaciones de empresas como YPF y Aerolíneas
>La compleja relación de la sociedad argentina con el cambio cultural se expuso de manera contundente en las declaraciones de Juan Courel, presidente de la consultora Alaska Comunicación, quien, en diálogo con Infobae en Vivo, aseguró: “Muchos argentinos sienten que quieren importar productos a buen precio y variedad, pero cuando ven que una fábrica cierra o un amigo pierde el trabajo piden que no se desproteja la industria nacional. Es una contradicción muy nuestra que dificulta cualquier reforma estructural”.
Estas declaraciones fueron realizadas en diálogo con El punto de partida del análisis fue el debate sobre la decisión gubernamental de abrir las importaciones y su impacto en la industria local. “Todos queremos comprar barato y acceder a productos que a veces no se fabrican en el país. Pero cuando esto implica despidos y cierre de empresas, la reacción es pedir protección. Esa tensión está latente en todos los sectores sociales, incluso entre quienes votaron a fuerzas que proponen la apertura total”, explicó Courel.
La consultora dirigida por Courel realizó un relevamiento en noviembre que arrojó datos reveladores: “El noventa y cuatro por ciento de quienes votaron a Massa apoyan la protección industrial, lo cual es lógico. Pero el cuarenta y seis por ciento de los votantes de Milei también pide protección, y, a la vez, el noventa y dos por ciento de estos últimos respaldan la apertura de importaciones. Es un fenómeno transversal y hasta un poco ‘argento’, donde el deseo individual no necesariamente se corresponde con la mirada colectiva”, planteó.La “batalla cultural” a la que se refiere el gobierno nacional no es, según Courel, un enfrentamiento con un único eje. Más bien se trata de un entrecruzamiento permanente de valores en el que conviven tendencias aparentemente opuestas: “La dirigencia suele querer leer los resultados electorales como una expresión directa de los sistemas de valores de la mayoría. Pero la realidad social revela trayectorias e intereses diversos. La gente puede votar por la economía, por alguno de los valores representados o simplemente por cansancio. No existe, como algunos suponen, una Argentina que cambia de mentalidad de un día para el otro cada vez que hay un cambio de gobierno”, reflexionó.Esta complejidad también alcanza los debates sobre las agendas de género, el feminismo y la interrupción legal del embarazo. Courel ejemplificó: “Preguntamos si el feminismo promovió sociedades más justas e igualitarias y sólo el treinta y tres por ciento respondió afirmativamente. En cambio, el cincuenta y dos por ciento lo asocia con la imposición de un modelo de vida negativo. No hay, como podría suponerse después de una fuerte campaña contra el feminismo, una radicalización mayor. Incluso, las posiciones contrarias se debilitaron desde la asunción de Milei”, analizó.En diálogo con Infobae en Vivo, en el programa de la mañana, el presidente de Alaska Comunicación también abordó la relación de la sociedad con el Estado y la política económica: “Aunque Milei propone claramente reducir el rol estatal, la mayoría de los argentinos —incluso entre sus propios votantes— quiere que el Estado tenga una intervención activa en la economía. Votaron más por expectativas concretas, como la baja de la inflación, que por un acuerdo pleno con su manual ideológico. Esto explica por qué el respaldo inicial sigue relativamente estable: porque la promesa de resolver los problemas económicos estructurales todavía mantiene una cuota de confianza. Pero si esa expectativa se rompe, veremos mayores niveles de conflictividad”, advirtió.
El presidente de Alaska Comunicación se refirió, además, a la dinámica política generada por la distancia entre deseos y posibilidades: “El gobierno mide los límites, avanza hasta donde hay consenso y retrocede ante el rechazo social. No hay una habilidad manifiesta para forzar cambios culturales si la sociedad no los acompaña, al menos no en los temas más sensibles. La excepción fue la campaña por el ajuste fiscal, cuando fue explícito y lo sostuvo porque tenía consenso; en otros casos, como la dolarización o las universidades, cuando vio resistencia bajó el tono y dejó que el tema se licuara en la agenda”.
En otro tramo de la entrevista, Courel respondió sobre el fenómeno de la polarización: “En la Argentina hay núcleos duros con identidades políticas muy firmes, pero hay un centro mucho más amplio que se mantiene fluctuante. Lo que está pasando hoy, y no solo en nuestro país, sino también en otras democracias, es que ese centro se aleja de la política tradicional, participa menos, pero sigue siendo determinante en los resultados electorales. No se adscribe automáticamente a ninguna identidad partidaria”, explicó.
La percepción de clase, otro elemento identitario crucial, también fue objeto del análisis: “En todas las encuestas la autopercepción de clase media es mucho más amplia que la real, medida por ingresos. Es una cuestión identitaria. Muchísima gente se percibe de clase media incluso estando económicamente por debajo o por encima de esa categoría. Esto impacta en cómo se posicionan respecto de las políticas de Estado, la distribución del ingreso y la presión impositiva”, aseveró.Finalmente, Courel apuntó hacia la dificultad estructural para avanzar con reformas de fondo: “En la agenda reformista, cada vez que el gobierno encontró un límite social, retrocedió. No hay reformas profundas que avancen sin consenso, y ningún presidente puede cambiar de raíz las creencias de la sociedad porque ganó una elección. Lo máximo que puede hacer es aprovechar su momento de mayor legitimidad para intentar las transformaciones, pero siempre con el riesgo de enfrentar resistencia y desgaste”.Infobae en Vivo te acompaña cada día en YouTube con entrevistas, análisis y la información más destacada, en un formato cercano y dinámico.
• De 18 a 21: Jesica Bossi, Diego Iglesias, María Eugenia Duffard y Federico Mayol.
Fuente: 1764778320