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15/06/2026

Un año de Cristina Kirchner en prisión: los viajes de Máximo, la nueva consigna y otro "banderazo" en Parque Lezama

Fuente: telam

La militancia volvió a la esquina de San José 1111 con banderas y cánticos. El 20 de Junio preparan una concentración con orador central. Y el líder de La Cámpora organiza una recorrida por el interior del país

El martes 17 de junio se cumple un año desde que Cristina Kirchner empezó a cumplir la prisión domiciliaria en su departamento de la calle San José 1111, en el barrio porteño de Constitución. El kirchnerismo no llegó a esa fecha en silencio. Este domingo hubo una movilización en la puerta de su edificio. El sábado 20, Día de la Bandera, habrá un acto en el Parque Lezama. En paralelo, desde hace semanas, Máximo Kirchner recorre el interior del país �Santa Fe, Entre Ríos y lo que viene� en una dinámica que su entorno describió a Infobae como la actividad central de su nueva etapa política: llevar el mensaje del kirchnerismo a los sectores del peronismo que, en su diagnóstico, se sienten "huérfanos".

Tres movimientos distintos. Una misma lógica: el kirchnerismo, decidido a mostrarse en actividad, pese a la detención de Cristina.

La cronología judicial del caso tiene una precisión que en el cristinismo manejan con cuidado. La condena quedó firme el 10 de junio de 2025, cuando la Corte Suprema confirmó la sentencia de seis años de prisión e inhabilitación perpetua en la causa Vialidad. La detención efectiva llegó una semana después: el Tribunal Oral Federal N.� 2 le otorgó un plazo de cinco días hábiles y, antes de que venciera, resolvió concederle la prisión domiciliaria por razones de edad �72 años� y de seguridad. La decisión fue comunicada el 17 de junio de 2025. Desde entonces, la ex presidenta cumple la condena en el departamento de Constitución.

Fuentes con acceso directo al entorno de la ex presidenta cuestionaron ante Infobae las condiciones que el tribunal impone para el cumplimiento de la pena. Las restricciones son estrictas: reuniones de dos horas como máximo por semana, con hasta tres personas por encuentro. Para un espacio que construye buena parte de su identidad alrededor de su figura, esas limitaciones no son solo un problema logístico. Son, en la lectura kirchnerista, una forma de silenciamiento político que excede la lógica penitenciaria. Y ese argumento �la inhabilitación perpetua como "proscripción", la "persecución" como continuación de la condena� es parte central del relato que el espacio lleva a la calle, a los actos y, desde este domingo, a la nueva consigna.

La movilización del domingo la encabezó Mayra Mendoza, ex intendenta de Quilmes y actual diputada bonaerense. Empezó a la tarde y terminó entrada la noche. La militancia cubrió la esquina de San José y Humberto Primo con banderas, luces y cánticos. Cristina Kirchner salió a saludar desde el balcón del piso dos de su departamento. Desde ese balcón desplegaron una bandera argentina con la leyenda que el kirchnerismo estrena de cara a las elecciones de 2027: "De San José a La Rosada. Cristina libre y gobernando".

La frase no surgió de la improvisación. Según pudo reconstruir Infobae a partir de fuentes con acceso al núcleo político que rodea a la ex presidenta, la consigna fue discutida durante las últimas semanas y respondió a una decisión estratégica concreta: llevar la situación judicial de Cristina Kirchner al plano de la disputa electoral, sin quedarse solo en la denuncia por persecución. San José es el departamento de Constitución donde cumple la condena. La Rosada es el horizonte que el kirchnerismo declara abierto.

Hay, sin embargo, un dato fáctico que la consigna no puede ignorar. Cristina Kirchner fue condenada a seis años de prisión efectiva e inhabilitada a perpetuidad para ejercer cargos públicos. Bajo el régimen legal vigente, esa inhabilitación le impide ser candidata a cualquier cargo. Para que eso cambie, debería producirse algún tipo de reversión de la condena, algo que, en el estado actual del proceso judicial, resulta fácticamente imposible. El kirchnerismo lo sabe. La consigna no es, entonces, un programa electoral en sentido estricto: es una declaración política, una forma de sostener la centralidad de Cristina Kirchner en el espacio y de presentar su situación judicial como una proscripción antes que como una condena firme.

La elección no está exenta de debate interno. En distintos sectores del peronismo �incluido el entorno de Sergio Massa, como pudo reconstruir este medio en los últimos días� circula la lectura de que la consigna "Cristina inocente" sería más eficaz que "Cristina libre", porque interpela menos a la interna judicial y más a la legitimidad política de la condena. La nueva consigna va por otro camino: no solo reivindica la inocencia, también proyecta a Cristina Kirchner como candidata y como presidenta. Es una apuesta más alta, con más exposición y con más potencia movilizadora para la base militante. En el cristinismo, la calcularon así.

Esta semana no se prevén actos masivos �aunque no se descartan movilizaciones de organizaciones políticas y sociales, sobre todo el martes 17� y el momento de mayor concentración llegará el sábado 20 de junio. La Cámpora tiene organizado un acto en el Parque Lezama �el mismo escenario del año pasado, cuando el kirchnerismo convocó a días de que la condena quedara firme� con convocatoria a las 15. Se espera la presencia de militancia, dirigentes, intendentes, diputados y senadores nacionales y provinciales de todo el país. El orador principal será Máximo Kirchner. Y, aunque fuentes de la organización admitieron a Infobae, que una comunicación en vivo de Cristina Kirchner será difícil de concretar dadas las restricciones judiciales, no se descarta que haya un mensaje grabado dirigido a la militancia.

Lo que el kirchnerismo quiere mostrar el 20 de junio no es solo volumen de convocatoria: es amplitud. La semana pasada hubo una reunión en la sede del PJ Nacional que, según pudo saber Infobae, funcionó como instancia de organización y que en el cristinismo se presenta como señal de que el acto excede a La Cámpora: estuvieron la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, y el de Lomas de Zamora, Federico Otermín, dos dirigentes que no pertenecen a la estructura camporista, pero que reconocen el liderazgo de Cristina Kirchner y se comprometieron en actos de apoyo. Que intendentes del conurbano por fuera de La Cámpora puedan participar del acto no es un dato menor en el mapa interno del peronismo bonaerense, donde las tensiones entre el kirchnerismo y el kicillofismo siguen sin resolverse del todo.

En paralelo a esa agenda porteña, Máximo Kirchner desarrolla otra línea de acción. Este fin de semana estuvo en Paraná. Semanas atrás visitó dos localidades de Santa Fe. Y, según pudo saber Infobae a partir de fuentes con conocimiento directo de su agenda, el plan contempla recorrer gran parte del territorio nacional durante lo que resta de 2026 y a lo largo de 2027. Incluso durante el tiempo que dure el Mundial.

Los viajes responden a un diagnóstico que dirigentes del kirchnerismo transmitieron a este medio: hay una parte importante del peronismo que se siente "huérfana". Sin conducción clara, sin referente que la interpele directamente, sin un relato que la contenga en el nuevo escenario político que abrió el gobierno de Javier Milei. Máximo Kirchner sale a buscar a esos sectores. No con la lógica de la campaña electoral �las fuentes fueron enfáticas ante Infobae en aclarar que los viajes no tienen, por ahora, abordar cuestiones de candidaturas� sino con la del dirigente que lleva el mensaje donde el mensaje no llega solo.

Ese movimiento tiene un contenido concreto, una línea que viene desarrollando en cada encuentro y que puede leerse como una reformulación de consignas kirchneristas adaptadas al debate económico actual: hay que lograr justicia fiscal para lograr equilibrio fiscal. Es otra forma de decir que los números de la macroeconomía tienen que cerrar con la gente adentro, que el equilibrio no es un fin en sí mismo sino parte del desarrollo de un país que no deje a nadie afuera. La formulación actualiza una consigna que el propio espacio usó en 2023, pero le añade una carga de denuncia que se adapta al contexto del ajuste libertario.

Esta dinámica de recorrida nacional es algo que Máximo Kirchner no podía hacer el año pasado. Era presidente del PJ bonaerense, responsabilidad que lo ataba a la provincia y lo condicionaba en la gestión de las tensiones internas. Ese rol lo asumió Axel Kicillof, que es al mismo tiempo gobernador bonaerense, presidente del PJ provincial y tiene un proyecto presidencial. Máximo Kirchner es hoy, en términos formales, un diputado nacional. Y esa aparente reducción de estatus es, en los hechos, una liberación: puede moverse, viajar y hablar con dirigentes de todo el país sin la carga de tener que rendir cuentas por la conducción del peronismo bonaerense.

Hay una división de roles que el cristinismo construye para este tramo del ciclo político, aunque no la enuncia de manera explícita. Cristina convoca desde el balcón, graba mensajes y sigue siendo �como quedó demostrado este domingo en Constitución� la figura capaz de movilizar a un sector relevante de la militancia peronista. Máximo sale al país, lleva el mensaje y va a buscar a los que se sienten sin brújula. Él tiene la movilidad que ella no tiene. Ella conserva una centralidad que ningún otro puede reemplazar.

"Habla con todos. Está bien, está fuerte y está muy pendiente de todo", resumió ante Infobae una fuente con acceso habitual a la ex presidenta.

A un año de la detención efectiva, el kirchnerismo tiene consigna nueva, un dirigente decidido a recorrer el país con su voz y un acto en preparación.

Fuente: telam

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