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18/07/2026

La final de Argentina en el Mundial, una cuestión de Estado: los movimientos de Milei para el regreso de La Scaloneta

Fuente: telam

El Gobierno adoptó una postura de apoyo sin buscar protagonismo político directo. Los contactos reservados del Presidente con Gianni Infantino y Lionel Scaloni. El desafío de organizar una recepción masiva

Javier Milei está tan satisfecho con el desempeño de Argentina en el Mundial que, como tantos otros a lo largo y ancho del país, siente que el principal desafío está cumplido. Sin la mochila que cargaban en la final de Qatar 2022 por los 36 años de sequía que arrastraban en la máxima competencia, en este 2026 los jugadores en general y Lionel Messi en particular demostraron estar a la altura de la defensa del título, construyeron un espíritu colectivo que fue de menos a más, se ganaron una épica deportiva que logró dar vuelta partidos endiablados y dejaron conforme a una nación que en ocasiones exagera su paladar negro y su exitismo. El Presidente desea con todas sus fuerzas que La Scaloneta le gane a España el domingo, desde ya, pero la reflexión que prima en la Quinta de Olivos es que la tarea está más que pagada. "Pase lo que pase, la próxima semana nuestro país va a ser una fiesta y la gente va a salir masivamente a recibir a los gladiadores después de su estadía en Estados Unidos. Son un grupo humano increíble que lo dejó todo con huevo y garra. Y se merecen todo nuestro cariño", dicen, en modo amor y paz, cerca del mandatario.

Con ese espíritu mundialista que llevó oxígeno a un oficialismo que venía golpeado y desconcertado por la sangría que significó el affaire Manuel Adorni, el mundillo violeta se apresta a "disfrutar" y "sacarle el jugo lo más posible" a la estela de felicidad que se extendió masivamente en todo el territorio. "Eso sí: sin hacer de más. Nuestro poco y nada tribuneo no es una impostura forzada: es lo que pensamos. Estar contentos, sí. Caranchear aprovechamiento político, de ninguna manera", juran en el corazón del poder. Y revelan un dato que conoce apenas un puñado de colaboradores de Milei: el libertario viene teniendo contacto telefónico con los mismísimos Gianni Infantino y Lionel Scaloni. "No abusa del vínculo, pero algunos mensajes se mandó", conceden, lacónicos. �Qué se dijo con el titular de la FIFA? Apenas algún saludo institucional y un agradecimiento por la invitación, ya rechazada, para viajar a la batalla final en Nueva Jersey. �Y con el director técnico de la albiceleste? "Palabras de cariño, cortas y puntuales porque no quiere abusar de su rol ni molestarlo en un momento tan especial".

El hermetismo no se debe solamente a una cuestión de respeto. Hay una cábala futbolera que los Milei cumplen a rajatabla: Javier y Karina vieron/sufrieron juntos todas las fases y decidieron repetir el ritual durante el enfrentamiento decisivo. El inquilino del Sillón de Rivadavia hasta tiene pensado volver a ponerse uno de sus mamelucos de YPF porque, como contó públicamente, la Selección recibió un gol la única vez que el calor lo empujó a sacárselo.

Por ese tipo de supersticiones, pero también para exhibir austeridad ante una población todavía golpeada por el ajuste, la Secretaria General bajó una recomendación con tono de orden a la primera línea del gabinete: nadie tiene que subirse a un avión para presenciar la final. Las segundas y terceras líneas, como el viceministro de Justicia Santiago Viola, que ya alentó desde las tribunas norteamericanas, corren por otro andarivel. "Si a un funcionario le correspondían vacaciones y decide tomárselas, no veo el problema. Me parece mucho más complicado y repugnante que haya gente que llora que no llega a fin de mes y aparece con entradas caras en los partidos", lo defendió Milei. Es un misterio si el ladero de Juan Bautista Mahiques se cruzó con alguno de los tantos magistrados federales que se camuflaron entre las multitudes para corear "por la última de Leo".

Por fuera de estas vicisitudes, la atención libertaria ya está focalizada en el día después: es que el Argentina-España, que tendrá la presencia de Donald Trump en el "Estadio Nueva York Nueva Jersey", se convirtió en una cuestión de Estado porque la administración libertaria enfrentará su evento más masivo desde su desembarco en Balcarce 50 el 10 de diciembre de 2023. "Puede movilizarse más gente que la que va a moverse si se confirma la visita del Papa León en noviembre. La pelota tira más que Dios en estos pagos", se ríe un ministro que no reniega de su fe religiosa. �Y entonces? A diferencia de los ocho partidos que habrá disputado La Scaloneta en USA, el festejo/recibimiento no tendrá árbitros, VAR, reglamento escrito, ni tiempo suplementario: dependerá de los deseos de los jugadores, de una AFA que desconfía del Gobierno y de la capacidad de coordinación entre tres jurisdicciones que no se caracterizan precisamente por caminar abrazadas.

Aunque no quieren spoilear demasiado, "El Jefe" se puso al frente de los preparativos junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. La primera orden fue contundente: si Lionel Messi y sus compañeros quisieran saludar desde el balcón de la Casa Rosada, el edificio deberá estar completamente vacío de dirigentes. "Ni Javier, ni su hermana, ni ministros, ni legisladores, ni militantes con ganas de conseguir la foto de sus vidas. Apenas Casa Militar para custodiar las instalaciones y algún designado que, como detalle administrativo nada menor, abra las puertas del palacio gubernamental", cuenta una fuente al tanto de los preparativos. El objetivo es que cualquier celebración "sea una fiesta total" y "sin manchas". Y que de ninguna manera haya un nuevo Wado De Pedro esperando una mano que jamás llega, como ocurrió en diciembre de 2022, cuando el entonces ministro del Interior intentó saludar al plantel en Ezeiza y quedó pagando ante las cámaras.

El otro gran desafío es evitar el descalabro del operativo de Qatar, bajo la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Las imágenes virales siguen en la retina del pueblo: hace casi cuatro años, el micro descapotable con los campeones salió del predio de la Asociación del Fútbol Argentino con la intención de recorrer el conurbano, llegar al microcentro y regalarle a millones una caravana histórica. El recorrido, como era de esperar, se volvió imposible: hicieron menos de 12 kilómetros durante cuatro horas, durante las cuales dos hombres se llegaron a arrojar desde un puente para intentar caer dentro del vehículo. "Los kukas estaban en pedo. Ese 20 de diciembre no terminó en tragedia masiva casi de milagro. No podemos volver a improvisar con tantos millones de personas en la calle", analizan ahora en el área de Seguridad.

Monteoliva encabezó este viernes una primera reunión formal con las fuerzas federales. También mantuvo conversaciones con Horacio Giménez, el ministro de Jorge Macri, porque el Obelisco volverá a funcionar como epicentro natural tanto durante la final como en el eventual recibimiento. Con la provincia de Buenos Aires, en cambio, el intercambio todavía es más embrionario. "Tenemos una estrategia para proponer pero se avanzará cuando la Selección lo disponga: aún no nos comunicaron qué prevén hacer", explican cerca de Axel Kicillof. La coordinación tripartita es inevitable si el avión aterriza en el Aeropuerto Internacional y el plantel decide trasladarse hacia la Ciudad. De todos modos, por obvias razones casi todas son hipótesis: se habla de una caravana encapsulada y hasta de helicópteros especiales, pero la incertidumbre es tan grande que incluso podría no haber ninguna aparición pública. "Paciencia, paciencia, paciencia", repiten los involucrados.

La hoja de ruta oficial para lo que viene incluye una alternativa de impacto: nadie se preocupa en negar que Milei esté evaluando establecer un feriado nacional o disponer un asueto de hasta 48 horas para la administración pública nacional. La intención declarada es favorecer una recepción masiva para un equipo que, gane o pierda, volverá después de haber llegado hasta el último partido del Mundial. "Anulo mufa", juegan en estas horas frenéticas. La decisión recién se anunciará después de la final y dependerá de la fecha precisa del regreso de Scaloni y compañía, que podría ser recién el miércoles 22.

En el Gobierno sí desmienten que quieran empujar a la gente a la calle para quedarse con una porción de la alegría. "Igual, tampoco somos boludos: somos conscientes de que estamos viviendo el mejor clima social en meses". Sin embargo, esa búsqueda sufrió un inesperado traspié durante la previa del duelo ante Inglaterra, cuando la sucesora de Patricia Bullrich en Seguridad respaldó la decisión de la FIFA de prohibir dentro del estadio de Atlanta las banderas con el "mapita" de las Malvinas por considerarlas "contenido político". La explicación encendió una controversia inmediata y terminó peor cuando los propios jugadores exhibieron la bandera, confeccionada por fanáticos en un pedazo de sábana, que no tardó en dar la vuelta al globo. La polémica por la guerra de 1982 tuvo una novedad inesperada para muchos: la Casa Blanca, en la voz del asesor presidencial Andrew Giuliani, respaldó el derecho de los futbolistas argentinos a expresar su postura sobre la soberanía del territorio argentino. Según un reporte de Ad/Hoc en redes sociales, el vínculo entre Milei y la discusión por las islas acumuló 66,7% de negatividad en 48 horas. Venía todo demasiado bien. La consecuencia está a la vista: Monteoliva tiene un bozal mediático hasta nuevo aviso.

En el medio del armado del dispositivo especial para darle la bienvenida a la Selección aparece una dificultad política sensible: la relación entre la administración libertaria y Claudio "Chiqui" Tapia es pésima ya que ese tormentoso vínculo arrastra la batalla por las Sociedades Anónimas Deportivas, las inspecciones sobre la AFA y un abanico de expedientes judiciales que incluye investigaciones por retención indebida de aportes, evasión fiscal, contrataciones dudosas, posibles maniobras de lavado y hasta una fastuosa y ya célebre mansión en Pilar. Desde Estados Unidos dejan trascender que el mandamás del fútbol, que viene de estrecharle la mano con Trump en una recepción organizada por la FIFA, no quiere negociar directamente con funcionarios nacionales y tampoco activó un puente con viejos conocidos como Diego Santilli, Daniel Scioli o Mahiques.

Tapia, mientras tanto, se muestra más agrandado que preocupado. La clasificación a la final le permitió, por ejemplo, una secuencia jocosa delante del propio Messi en la que simuló que su prosecretario Luciano Nakis volvía a secarle la transpiración de la nuca, como ocurrió durante la Copa América de 2024. Una postal perfecta del dirigente que se sabe abrazado por el éxito deportivo mientras los expedientes se acumulan en los tribunales. En la cúpula libertaria miraron el video sin ninguna gracia.

Así las cosas, el ecosistema dirigencial sabe que el Mundial funcionó como anestesia política y generó una tregua social que la Casa Rosada utilizó para respirar y bajar tensiones. Esa pausa redujo al mínimo las apariciones públicas del gabinete, desaceleró las reuniones de rosca, congeló las hostilidades internas entre karinistas y caputistas y postergó decisiones que ya no podrán seguir durmiendo cuando se defina la Copa del Mundo.

Entre los asuntos que La Libertad Avanza deberá encarar de inmediato está, muy particularmente, la reforma política: los Milei quieren eliminar o al menos suspender las PASO para aumentar sus probabilidades de reelección. El razonamiento es sencillo: una primaria nacional permitiría que la oposición, con el peronismo a la cabeza, junte en una misma cancha a sus diferentes tribus, resuelva su crisis de liderazgo y salga del proceso con un candidato fortalecido. Sin esa herramienta, podría llegar fragmentado en dos o tres ofertas y así, siempre según las elucubraciones libertarias, los violetas podrían alcanzar los 40 puntos con los diez de diferencia necesarios para evitar la temida segunda vuelta.

Karina ordenó que, apenas termine el Mundial, todo el partido entre en modo campaña y, a diferencia de lo que sucedió en las legislativas del año pasado, se muestra dispuesta a ceder parte de sus ambiciones territoriales con tal de alcanzar el objetivo superior. "�De qué nos sirve tener gobernadores propios si no podemos quedarnos cuatro años más?", plantean sus operadores. Dicho de otro modo: no habrá, con la fotografía actual, un intento de colonizar las 24 provincias con candidatos puros sino boletas compartidas, promesas de no intervenir en algunos distritos y altas dosis de pragmatismo.

Los gobernadores están apurados y no precisamente por ver a Messi campeón: la enorme mayoría va a desdoblar sus elecciones y por eso necesitan saber con qué reglas se jugará la competencia nacional antes de definir sus propios calendarios. En el menú del toma y daca se viene poniendo sobre la mesa, sin ningún tipo de metáforas, la exigencia de que la Rosada vuelva a abrir la billetera para atender obras, rutas y cuentas provinciales cada vez más ajustadas.

En ese intercambio apareció una fórmula novedosa para los estándares anti casta de los libertarios: que algunos partidos provinciales lleven candidatos propios al Congreso pero compartan la postulación presidencial de Milei mediante un esquema de colectoras o adhesiones adaptado a la Boleta Única de Papel.

Por fuera de la sofisticada ingeniería electoral, LLA está concentrada en mejorar su aprobación popular: la imagen presidencial, por caso, dejó de caer en los sondeos de las principales encuestadoras pero las mediciones que llegaron a los despachos oficiales tampoco invitan a una vuelta olímpica anticipada: Aresco detectó que el 66% evalúa negativamente la economía actual, el 57% tiene expectativas desfavorables y el 58% tuvo que endeudarse durante los últimos meses para cubrir gastos corrientes; otro trabajo, de Opina Argentina, reveló que el 81% considera que el Gobierno debería priorizar el crecimiento económico por encima de la lucha contra la inflación. Son números que exponen el límite de cualquier intento de transferencia emocional entre los goles de la Selección y las aspiraciones futuras del espacio gobernante.

En definitiva, el fútbol puede mejorar el humor pero no paga las tarjetas de crédito que están en rojo. Un estudio nacional de Giacobbe Consultores determinó que el 84,8% de los argentinos puede distraerse con el Mundial pero no deja de pensar en los problemas del país. Más contundente todavía: el 93,4% asegura que una eventual consagración de Lionel Scaloni no modificaría su voto y el 85,5% considera que otro título no favorecería electoralmente al Presidente.

Por todo esto, gane o pierda Argentina, el lunes posterior a la fiesta empezará otro campeonato para los libertarios: para la Casa Rosada, el verdadero partido comenzará cuando el árbitro marque el final de la Copa del Mundo.

Fuente: telam

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