DEPORTES
30/10/2026
13 frases de Manu Ginóbili: el día que perdió su anillo de casamiento, las lágrimas en el Salón de la Fama y la Generación Dorada
El ex basquetbolista repasó los momentos más íntimos de su carrera y su vida personal en una entrevista televisiva
Manu Ginóbili visitó Otro día perdido, el programa de El Trece que conduce Mario Pergolini, y repasó episodios de su vida personal y deportiva. La entrevista se dio el mismo día que la NBA lo homenajeó con un video por los 24 años de su debut en la liga de básquetbol más importante del mundo, ocurrido el 29 de octubre de 2002 ante Los Angeles Lakers. En la charla televisiva, el bahiense reveló que durante un partido perdió el anillo de casamiento y, desde entonces, usa un reemplazo de ocho dólares que ya tuvo que comprar en diez oportunidades.
Ginóbili explicó que las normas de la NBA prohíben a los jugadores usar anillos en cancha, por lo que decidió guardarlo dentro de la zapatilla antes de cada encuentro. El problema surgió cuando el equipo jugó de visitante, ya que el vestuario no contaba con un lugar fijo para guardar pertenencias. Tras quitarse el calzado al finalizar el partido, notó la ausencia del anillo y esperó que algún integrante del plantel rival, un utilero u otro compañero lo encontrara. La búsqueda no dio resultado.
Al llegar a su casa, Ginóbili le contó lo sucedido a su esposa. "Volví a casa y le dije a mi mujer 'gorda, no apareció'. Me dijo 'ponete algo que marque que estás casado'", recordó el ex escolta de los San Antonio Spurs, equipo con el que disputó 16 temporadas y ganó cuatro títulos de la NBA.
La solución fue práctica: compró un anillo de ocho dólares que, según admitió, se pierde con frecuencia. "Agarré y compré este anillo de 8 dólares que se pierde muy seguido, pero debo llevar comprados unos diez", señaló el jugador, que lleva 22 años de casado. "Me permite jugar, entrenar porque es de goma", contó.
Otro de los momentos salientes de la entrevista giró en torno a su ingreso al Salón de la Fama del básquet, producido el 10 de septiembre de 2022, instancia en la que debió preparar un discurso de agradecimiento. Ginóbili recordó la dificultad que implicó dedicarle esas palabras a su padre, que atravesaba entonces una situación de salud complicada.
"Cuando te dicen que podés preparar un discurso de 20 minutos para agradecer a la gente que te acompañó es un muy buen ejercicio, pero difícil de ejecutarlo. Decirle a una persona que es importante es muy difícil. Decirle eso a mi papá que estaba pasando ya por una situación difícil", explicó. El tiempo asignado para el discurso cambió en varias ocasiones: primero le indicaron 40 minutos y luego lo redujeron a diez.
Durante los ensayos, la emoción lo superó. "Cuando lo preparé lo hice delante del espejo y me largué a llorar", confesó. La organización del evento le permitió conocer el escenario un día antes, con el objetivo de revisar la iluminación y definir la ubicación de su familia. "Estaba muy nervioso", agregó.
El ex jugador aprovechó el momento para reflexionar sobre la salud mental en el deporte de alto rendimiento. "Nosotros estábamos como que éramos superhéroes, que cobramos fortunas, que no tenemos problemas, pero no es así. Ahora se habla mucho de la salud mental y llegué a agarrar un poco al final de mi carrera", sostuvo.
Ginóbili también se refirió a su paso por la denominada Generación Dorada de la selección argentina, con especial atención en la medalla de oro obtenida en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. El equipo llegó a esa cita tras la derrota en la final del Mundial de 2002.
"Es un orgullo impensado. El sueño de medalla es lo máximo. La experiencia espectacular y terminarla... Veníamos de perder la final del mundo en 2002 y fuimos a los Juegos para poder ganar una medalla", relató. El ex alero destacó la confianza que existía dentro del plantel respecto de sus posibilidades. "Nosotros sabíamos que teníamos talentos, ganas y capacidad de ganar una medalla", afirmó.
Sobre el valor que adquirió ese logro con el paso de los años, Ginóbili usó una comparación particular. "Lamentablemente los sentimientos se van yendo, pero cuando ves un video del momento es un vino que cada vez tiene mejor gusto", expresó. Y agregó: "Fue el momento de mayor alegría deportiva en mi vida. Ahí te das cuenta de lo único e irrepetible de la situación".
El jugador también mencionó el reconocimiento que recibió tras ese título olímpico de parte de figuras del básquet estadounidense. "Cuando volví a los Estados Unidos recibí los piropos y halagos más locos que podía recibir de leyendas y número uno", dijo. Y remarcó el vínculo construido dentro del equipo años antes de esa consagración: compartió habitación con Luis Scola durante su etapa de formación, una experiencia que calificó como clave. "Fue fundamental conocerlos desde chico y eso sirvió mucho en la Generación Dorada", concluyó.
Fuente: Netfan Servicios