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Hablar con los chicos

Estamos frente al comicio más nítido desde la recuperación de la democracia

*Por Pablo Feldman para ROSARIO/12

 

Estamos frente al comicio más nítido desde la recuperación de la democracia. A la vez simplificado por el "mano a mano" que propone el balotaje. Como nunca antes, en los 40 años de democracia, están definidos dos proyectos de país, dos modos de vida y hasta dos modelos éticos y morales en pugna. No se están discutiendo políticas de vivienda, más o menos regulaciones u otro tipo de cuestiones que se venían poniendo sobre la mesa en anteriores elecciones, siempre en el marco del respeto a las instituciones y acorde al pacto democrático que rige desde 1983. Acá se observa claramente la confrontación de dos modelos, no ya económicos sino éticos y sociales: de un lado "memoria, verdad y justicia", en frente negacionismo y reivindicación del terrorismo de Estado. En una vereda, la justicia social y la igualdad de oportunidades, en la otra la ley de la selva, en una la salud pública y en frente el comercio de órganos. Y así podríamos seguir con la enumeración que contrapone educación pública con vauchers. Universidad gratuita versus arancelamiento. Seguridad pública frente a la venta libre de armas. Agreguemos las definiciones en cuanto a la igualdad de género, elección sexual, matrimonio igualitario y otros derechos conquistados en contraposición a las restricciones que nos llevarían de regreso a las cavernas.

   

Eso se elige hoy y nadie puede hacerse el distraído.

Como nunca --y ha transcurrido una decena de comicios presidenciales-- se ha visto la necesidad de expresarse de diferentes maneras en ámbitos desusados por parte de celebridades, personas desconocidas para el gran público, deportistas, artistas, con relatos en primera persona en videos, redes sociales, subterráneos, colectivos y colas de supermercados. Eso expresa no solo una necesidad si no un compromiso y un temor a lo que podría suceder. Lo mismo sucedió con los medios, donde los periodistas --más allá de los intereses de sus propietarios-- se han expresado en favor de uno de los candidatos, otros intentan ser "neutrales", y unos pocos en favor del vale todo. Pero hubo sorpresas entre el elenco estable de la reacción con algunos de sus adalides cruzándose de vereda. Esto tiene un valor relativo, porque son muy pocos los televidentes u oyentes o lectores que buscan otra cosa que no sea reafirman lo que ya piensan y esperan ver, leer o escuchar.

En las redes es diferente. Y permítaseme el uso de la primera persona.

No soy amigo de las "redes" --aunque tenga Instagram desde la pandemia-- no solo por cuestiones generacionales. Encuentro allí una desigual disputa entre quienes ponemos la cara y el anonimato cobarde muchas veces y rentado otras tantas. Desde ya que hay otra "versión" y uso, y no precisamente porque uno coincida con determinados mensajes sino por la "utilidad" que demuestra sobre todo en casos de búsquedas y hallazgos.

Hace un par de días, hice un comentario en la radio donde trabajo por las mañanas: radio UNR. Ese "recorte" se viralizó a instancias de un oyente inicialmente y luego fue "subido" al sitio web de Radio Universidad de Rosario (también se puede escuchar acá https://www.pagina12.com.ar/617486-a-mi-no-me-la-contaron). El colega encargado de ese trabajo decidió titular al podcast: "La responsabilidad parental en los jóvenes votantes de Milei".

 

El "corte" tuvo --y tiene aún-- miles de reproducciones. Se trata de un llamado de atención a los padres, a los que tenemos hijos menores pero que pueden votar, y que han dicho que lo harán por el candidato autopercibido libertario. Debo aclarar que no es mi caso, pero sí de amigos y personas cercanas. Y eso fue lo que me llevó a decir por radio lo que hablé con algunos de ellos, y sobre todo a plantearle algunas preguntas que reproduzco una vez más:

 

¿Por qué no le explicás lo que representa esa "opción"? (expresada en el primer párrafo de esta nota). ¿Acaso no lo acompañás a tomar el bondi por temor a que lo afanen? ¿O no lo vas a buscar los cumpleaños de 15 porque tenés miedo de que suceda algo a la noche? Yendo más allá: ¿Si viene tu hijo con unas pastillas que le dieron en el club, o en la escuela, o los pibes del barrio, y te dice que las va a tomar porque le dijeron que lo iba a poner para "adelante", vos qué haces? ¿Le alcanzás un vaso con agua o le decís que no lo haga, y le explicás que se va a hacer daño él y puede hacerle daño a los demás? "No me quiero pelear, está en una edad difícil, capaz que lo hace inclusive en rebeldía hacia nosotros", me dijo un amigo de 50 años tratando de justificarse. ¿Rebeldía? ¿Que en la escuela --especialmente de clase media y media alta, entre ellas las universitarias-- están en esa y no se quiere quedar afuera? ¿Entonces? ¿No vas a hacer nada? Pero que fracasar en el intento es no intentar. Además de averiguar que llevó a los pibes/ pibas a tomar ese camino. Es falso pretender erigirse como un demócrata diciendo "que hagan lo que quieran, ya son grandes"… porque son grandes aunque tengan las patas peludas y la voz más gruesa. Porque si te dice que se va de viaje con alguno amigo, averiguás cómo es eso, y hasta tal vez no lo dejes ir. Porque además la ley te tiene como responsable de sus actos hasta que cumpla los 18 en mucho de lo que haga. No hacer nada --si uno está convencido de la catástrofe que puede acaecer-- es ser cómplice. Como no hacer nada si escuchas los gritos y los golpes a través de una pared de algunos vecinos y al tiempo una mujer aparece asesinada. O ves entrar por el tapial a tipos armados en la madrugada y no llamas al 911. Te tenés que sentir una mierda. La idea no es hacer sentir mal a nadie, al contrario. Hablar con los chicos no solo es una obligación irrenunciable desde donde se lo mire sino que es además un ejercicio de recuperación de vivencias y restauración de lazos. Desde ya que en el cuarto oscuro ellos harán lo que quieran. Son solo una parte de los jóvenes, porque hay otros que ni remotamente creen en esa supuesta "rebeldía" caracterizada por el odio. Hay que hablar con los chicos, no es en vano, pase lo que pase.

 

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